¡¡Basta de culpar a las lluvias!!

Ya publiqué algo al respecto antes, pero vale repetir el tema a principios de este 2018, sobre todo por que -de buena fe- los medios (escritos, visuales y radiales) siempre caen como “chorlitos” e involuntariamente no expresan el 100% de la verdad. Por repetir lo que la autoridad de turno dice (o por mera costumbre) afirman que “tal puente cayó por exceso de lluvias” o “las lluvias arruinaron el pavimento” y así sucesivamente…

¿Cuál es la verdad de la milanesa? El puente colapsó y el camino se deterioró por estar ambos mal construidos, por ser de pésima calidad. Esa sí es la verdad verdadera. Lo lamentable es que, con echarle la culpa a la naturaleza, todos los responsables se lavan las manos. A todo esto, nuestro pobre país sigue pagando el pato, al mismo tiempo que se mantiene como uno de los estados del mundo con las peores rutas viales y calles urbanas en términos de calidad.

Hay ciudades en este planeta donde la lluvia es permanente. Seattle, en el estado de Washington de EE.UU. es una de ellas; llueve prácticamente 365 días al año. Al sur de esa gran urbe (Renton) se alza la gigantesca planta de la BOEING, donde se construyen los diversos modelos de aviones militares y comerciales de esa empresa de fama mundial. Llueve y llueve, pero nada se cae, por que todo está bien hecho; de haber un error, se cobran multas y se ejecutan boletas de garantía o algún otro tipo de documento de respaldo. Acá en Bolivia no pasa nada, las cosas siguen igual y resulta que es la lluvia o el peso de los camiones lo que “destruye”, en lugar de percatarse que dicha destrucción es producto de las coimas repartidas y de la reducción de los términos cualitativos de la obra. Ocurre todos los días, viene sucediendo desde hace décadas, con todos los gobiernos y con mayor auge ahora, no es nada novedoso. Y sin embargo, los medios nativos siguen refiriéndose a “fenómenos naturales” como causa de los deterioros. No voy a negar que cuando se producen verdaderas catástrofes sí resulta que ellas son las culpables de la destrucción de puentes o caminos, pero en ese caso hablamos de algo tremendo, de cosas que casi nunca suceden en nuestro diario vivir nacional, pero donde resulta que un par de lluvias ya son “terribles” y bien sabemos que no hay tal cosa. Lo que se cae es por que está mal hecho, así de simple. Ya es hora de acabar con las noticias a medias (en este campo al menos) para decir y escribir las cosas como son.

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Publicado en Fecha: 07 de enero del 2018
Escrito por:
Agustín Saavedra Weise
Ex canciller, economista y politólogo

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