¡Y dale que dale con la “repostulación”!

Si no me equivoco, creo que desde que el vicepresidente Álvaro García linera -caracterizado por sus notables piruetas verbales- acuñó esto tan de moda ahora de la “repostulación” (tal vez con la hábil finalidad de no tener que referirse a una “re-re-re-reelección” presidencial) la palabra se hizo viral en nuestro medio; hoy todos la usan. Ni hablar de oficialistas, para quienes lo de la “repostulación” es un credo. Con respecto a la oposición, ella no ha sido menos fanática en su uso. Comenzó aceptándola con cautela pero ahora casi la totalidad de escritos y discursos opositores están llenos de frases vinculadas con la tal “repostulación”. Al acogerla, implícitamente aceptaron su velado significado real: es palabra inventada por un oficialismo que pretende eternizarse en el poder y de paso no hablar de sucesivas reelecciones sino de “repostulaciòn”, término que aparenta ser más respetable y menos proclive a confundirse con la verdad verdadera: ambición de seguir al mando mientras alma y cuerpo aguanten y buscando mil pretextos legales para ello, aunque el pueblo ya haya manifestado su voluntad soberana el 21 de febrero de 2016.

Escrupulosos correctores de prensa que en otras ocasiones enmiendan prolijamente errores ortográficos o de sintaxis, he aquí que han dejado pasar la palabreja, tal vez vencidos por la ola inusitada -e incomprensible- de popularidad que sigue generando. Es más, muchos de esos mismos periodistas utilizan “repostulación” por doquier en sus propias crónicas y lo hacen sin respetar las normas que impone la Real Academia Española de la lengua. No la escriben ni en itálicas ni entre comillas, únicos usos aceptados por la RAE para palabras extranjeras o inexistentes en el diccionario.

Reitero: la palabra “repostular” no figura en el diccionario, sí figuran postular y postulación. La ultima significa la acción y efecto de postular (http://dle.rae.es). También se entiende por postular el pedir, pretender, enunciar un postulado o proponer candidatos para cargos electivos. Además, se estila el uso de postular cuando se pide para prelado de una iglesia a alguien que -según derecho- no puede ser elegido. Esos son los significados que le da la RAE y que el lenguaje coloquial ha consagrado. Con el auge local de la “repostulaciòn”, no sería extraño que en una próxima edición del diccionario oficial del castellano el término aparezca como “bolivianismo” o tal vez como la manera (a la boliviana) de camuflar el querer seguir indefinidamente en un cargo sin repetir mucho lo de “re-re-re-re” y así, untar con un tenue barniz democrático formal a los que pretenden el poder por siempre…

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Publicado en Fecha: 22 de enero del 2017
Escrito por:
Agustín Saavedra Weise
Ex canciller, economista y politólogo

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