Quinua nacional y competencia externa

En varias ocasiones escribí antes sobre las virtudes de la quinua, esa legendaria proteína de los Incas que debería ser la planta sagrada del país y no la hoja de coca, de discutibles usos y además base esencial de la cocaína. Justamente los Incas en su época tenían controlada a la coca, la usaban sólo en ceremonias especiales. Luego, los conquistadores españoles observaron que con el consumo masivo de coca los indígenas aguantaban mejor sus forzadas tareas al mismo tiempo que comían menos. Así encontraron una fórmula ideal de cruel explotación y envilecimiento: enviciaron a los nativos con la coca y encima los subalimentaban provocando desnutrición. De esa manera nació el tal “acullico”. Su origen es parte de una nefasta herencia colonial que debe desterrarse.

En su artículo “Pensar con cabeza fría” (01.03.17) el economista Gary Rodríguez nos advierte sobre el riesgo que corren los productores nacionales de quinua al haberse decodificado el genoma del grano. La nueva biotecnología permitirá la producción de la quinua bajo múltiples “formatos” e incluso se le podrá quitar su sabor amargo natural. Las posibilidades de manipulaciones son variadas, es la realidad del presente y no hay nada de “maligno” en esos procedimientos. Bolivia sigue hasta ahora una rígida política anti transgénicos mientras el avance mundial de éstos prosigue en forma arrolladora. Pronto será imposible tapar el sol con un dedo.

Como advierte el amigo Gary, nuestro país corre el riesgo de perder mercados. La quinua ya se está cultivando masivamente en otros lugares por medio de economías de escala y con calidad creciente. En tal sentido, nos advierte que en Bolivia debemos pensar con la cabeza fría e intentar a toda costa ser más competitivos. No cabe el aferrarse a clisés tipo “nuestra quinua es más sabrosa”, los que ya no corren más. El Lic. Rodríguez también menciona la posibilidad de reforzar la denominación de origen de la quinua real, conservando su calidad, algo que no será fácil sin rígidos controles. El panorama es complicado y las autoridades poco hacen, más les interesa el tema de la coca.

Pequeños, medianos y grandes agricultores bolivianos merecen el mayor de los respetos. Cuando voy al mercado siempre pienso en quienes con mucho esfuerzo producen soya, quinua, rábanos, zanahorias u hortalizas, frutas y verduras en general, tan sólo para obtener unos magros recursos que les permitan sobrevivir. Mientras eso sucede en gran parte del país, he aquí que los cocaleros del Chapare tienen sus cuatro cosechas anuales vendidas de antemano sin problemas y no necesitan solicitar créditos ni pasan difíciles momentos. ¡Qué injusticia!

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Publicado en Fecha: 19 de marzo del 2017
Escrito por:
Agustín Saavedra Weise
Ex canciller, economista y politólogo

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