Falencia del SOAT y su solución

El pasado 5 de marzo el lector Alfredo López -en carta al director publicada esa misma fecha- se refirió al Seguro Obligatorio de Accidentes de Tránsito (SOAT). Expresó que el SOAT debería cubrir la totalidad de los gastos derivados de los accidentes. El suscrito opina que así debe ser un verdadero SOAT de cobertura total, no el “parchecito” que hoy se tiene. Para evitar “avivadas”, bastaría disponer de controles con seguimiento clínico-administrativo. Limitar el monto a una suma fija como sucede ahora será siempre fuente de conflictos e inconvenientes.

Personalmente he podido comprobar días atrás la problemática del SOAT -tal como está ahora especificado en la Ley 737- al seguir de cerca la triste tragedia que culminó en muerte de un querido joven jardinero arrollado por un automóvil. La citada disposición legal 737 de por sí mejoró en un 100% las condiciones anteriores. Dispuso que las empresas que administran el SOAT deberán indemnizar por muerte o incapacidad permanente con otros 24.000Bs adicionales a los 24.000 actuales. Antes era una única suma para accidente y eventual fallecimiento, algo a todas luces esmirriado e injusto. Una mayor cobertura puede significar mayores gastos y menores ganancias para los responsables del seguro, pero debemos recordar que por su naturaleza obligatoria la recaudación es grande e interesante para cualquier empresa (sea estatal o privada) y además se trata de un tema cuya naturaleza excede el estrecho límite de una tasa de rentabilidad. Sin ser experto, pienso que un poco de matemáticas actuariales y una cobertura extra mediante reaseguro externo pueden dar la pauta para mantener niveles razonables de utilidad sin provocar un brusco aumento del pago anual del SOAT y hacer que éste sea sin límite. Y de paso, se terminarían los dramas que surgen entre familiares de la víctima de turno y los dueños del vehículo que ocasionó el accidente. Como consecuencia de los altos costos de los servicios médicos disponibles en Bolivia, la suma asignada por el seguro se evapora pronto; ahí vienen los problemas. El dueño del automotor se ampara en el límite del SOAT mientras los accidentados (o sus familias) exigen que el pago sea total aunque exceda los 24.000Bs. Al final casi siempre se logran acuerdos, no sin antes acaloradas discusiones entre partes. Estos líos se ven casi diariamente en la TV o los leemos en la prensa escrita. No habría embrollo con un SOAT sin límite más el pago extra en caso de muerte, que sí o sí debe mantenerse. De proceder como sugerimos, el estado realmente estaría cumpliendo el rol que le corresponde como factor de equilibrio y regulación de la sociedad.

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Publicado en Fecha: 12 de marzo del 2017
Escrito por:
Agustín Saavedra Weise
Ex canciller, economista y politólogo

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