Reitero necesidad de un desayuno escolar óptimo

En 2013 me referí a la desnutrición infantil en Bolivia, asunto preocupante señalado por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). Tiempo atrás –basado en reconocidos criterios- propuse que los desayunos escolares contengan más proteínas y menos carbohidratos. Sentido común y saber general nos señalan la vital necesidad de un consumo adecuado de proteínas en la niñez, requisito imprescindible para afirmar mente y cuerpo durante el proceso de crecimiento ¿Y qué mejor para ello que el huevo y la quinua? El primero es un compendio fantástico de nutrientes, barato y accesible; la segunda es la antigua proteína de los Incas, actualmente de auge en el mundo. Es más, la quinua debería ser la verdadera planta sagrada de nuestro país, no la coca, instrumento colonial en el pasado y hoja controvertida hoy, por decir lo menos.

¡Sí! ¡Huevo y quinua para la niñez! Obviamente, agregando lo que corresponda para lograr equilibrios adecuados con las dosis de carbohidratos que los niños realmente precisen, sin necesidad de atiborrarlos con ellos y generar resultados adversos una vez que el tiempo pase la factura. ¿Por qué reitero conceptos de hace unos años? Lo hago por que en Santa Cruz de la Sierra se ha postergado la licitación para proveer de desayuno escolar a institutos educativos dependientes de la Honorable Alcaldía municipal (HAM). He aquí una oportunidad ideal para establecer en el pliego de condiciones las adecuadas dosis proteicas que deben proporcionarse. Destacados profesionales que tenemos localmente podrían formar parte de una Junta que revise y presente el mejor desayuno escolar posible.

Repito ahora parte de mi nota de hace dos años (15.02.2017). “De acuerdo con la opinión de dos reputados especialistas en endocrinología (cuyos nombres reservo), el desayuno escolar actual es más ‘llenador’ que nutricional. Seguimos una práctica de graves consecuencias para el desarrollo integral de la niñez boliviana: ingestas cuantiosas de carbohidratos en lugar de mayores dosis de proteínas (como la quinua y el huevo) que le asegurarán al infante óptima nutrición con sano crecimiento físico y mental. Ambos médicos agregaron que las llamadas ‘saborizaciones’ quitan contenido proteico mientras las galletas o similares sólo llenan la panza sin nutrir debidamente”. En fin, antes ya se hizo campaña a favor del huevo en los desayunos escolares y fracasó por diversas presiones. De la quinua ni “mu”… Creo que ahora cabe replantear el proceso del desayuno escolar pensando en el futuro de los niños. Los buenos amigos de la HAM tienen la última palabra.

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Publicado en Fecha: 12 de febrero del 2017
Escrito por:
Agustín Saavedra Weise
Ex canciller, economista y politólogo

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