Nuevos impuestos afectarán la reactivación

El Banco Central de Bolivia aumentó al 2% la comisión que cobra por servicios de transferencias al exterior. No parece gran cosa pero si usted es importador de insumos para la industria o de alimentos para el consumo, verá que ese 2% incide y mucho. En 100 dólares sólo son dos “verdes”, pero en un millón ya son 20.000… Y en compras “grandes” que impliquen -por ejemplo- transferencias de 10 millones de dólares se le deberá abonar 200.000 dólares al Estado, sin contar otros eventuales gastos por el giro. Es mucha plata. Su efecto directo lo sentirán quienes tengan que cubrir el incremento de la comisión. Los efectos indirectos en los mercados son aún inciertos, pero casi con seguridad se reflejarán en aumentos de precios.

Por otro lado, pese a la labor intensa de la Asociación de Bancos Privados de Bolivia (ASOBAN), al “lobby” realizado con diversas autoridades, artículos de especialistas y editoriales de prensa, el Gobierno impuso un nuevo tributo, ya aprobado en el Senado. Se trata del aumento de la alícuota adicional al Impuesto a las Utilidades de las Empresas (IUE) del sector financiero de 22% a 25%. A mayor cargas impositiva menores utilidades irán hacia la inversión. El Estado -por su afán de incrementar la recaudación fiscal en tan sólo 75 millones de Bolivianos- correrá el riesgo de perder la generación de Bs750 millones en créditos. La nueva normativa restringe la repercusión del multiplicador crediticio y desalienta la reinversión.

La reconocida solidez de la banca boliviana ha sido y sigue siendo un puntal básico de la estabilidad macroeconómica. Las medidas de prudencia asumidas en el pasado nos brindan hoy un sistema financiero fuerte, el que ciertamente debe alentarse y no ser desincentivado. Es sabido que la expansión crediticia promueve inversiones e incentiva a la economía real, además genera empleos y contribuye decisivamente al desarrollo nacional. Coartar esta sana dinámica so pretexto de que “los bancos están ganando mucho y hay que hacerlos pagar más impuestos” es un contra sentido, máxime si desde hace años la banca viene capitalizando el 50% de sus utilidades, al mismo tiempo que ha avanzado notablemente tanto con la bancarización como con la democratización del crédito. ASOBAN y los banqueros acatarán disciplinadamente la norma, como siempre lo hacen con cualquier disposición legal una vez entrada en vigencia, pero es un hecho que lo harán con desaliento. Una pena. El país y el pueblo pierden mucho y mientras, la voracidad fiscal ganará poco. Esto podría haberse evitado.

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Publicado en Fecha: 02 de abril del 2017
Escrito por:
Agustín Saavedra Weise
Ex canciller, economista y politólogo

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