¡No es de nosotros!

A lo largo de los últimos años la Dirección de Parques y Jardines de la Alcaldía Municipal de Santa Cruz de la Sierra ha realizado un gran trabajo. La arquitecta Angélica Sosa le dio un ímpetu especial que sus eficaces colaboradores y sucesores supieron mantener. Hoy en día competentes jóvenes profesionales -el ingeniero Mauricio Ruck y otros- se desempeñan en ese organismo edil encargado del cuidado de los espacios verdes. Hay problemas, seguirán habiéndolos, pero se ha mejorado notablemente.

Ahora debe mejorarse la cultura ciudadana. Esta tiene que inculcarse desde la infancia y venir siempre acompañada de la amenaza de imponer sanciones por incumplimiento. El conjunto implica un trabajo didáctico mezcla de paciencia y rigor. Paciencia para educar y hacer comprender la necesidad de proteger espacios públicos por ser parte de nuestro propio hábitat. El rigor vale para multar a quienes no cuidan su ciudad.

Mencionemos seguidamente el álgido tema de la basura. Dejando de lado a los responsables de su recojo, veamos qué le toca a cada ciudadano. Existe la obligación de procurar siempre no ensuciar y dejar restos, papeles, botellas, etc. en basureros habilitados al efecto en plazas y parques o en las esquinas de las calles, cuando los hay. Sin embargo, la mayoría opta por abandonar los desperdicios en cualquier lugar, a veces inclusive al lado del propio basurero, por increíble que parezca. Menos aún cabe botar desperdicios desde automotores, otra pésima costumbre que debe anularse. ¡Ah! Pero, seamos francos, la mayoría hace caso omiso de estos cuidados elementales.

Días pasados fui testigo de algo que pinta de cuerpo entero a una enorme parte de la población cruceña que lamentablemente hace lo mismo o cosa parecida. Pasé por el frente de un edificio recién inaugurado y observé que mientras el encargado limpiaba la vereda del inmueble justo al frente habían dos basureros públicos llenos de desperdicios. Me animé a preguntarle por qué no aprovechaba de limpiarlos, ya que esa mugre afeaba al entorno del inmueble. Secamente respondió: ¡No es de nosotros! Chocante respuesta, espejo de una manera de ser colectiva: “lo que no es mío no es mi problema”. Si la capital oriental es una de las ciudades mas sucias del mundo es por que muchos de sus habitantes proceden de la misma manera. No hay espíritu de colaboración social y como tampoco hay persistencia en cobro de multas ni educación sistemática sobre cuidados urbanos, andamos de mal en peor. Parques y Jardines nos brinda espacios verdes; la gente debe protegerlos, no dedicarse a ensuciarlos o destruirlos como en varios casos ocurre.

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Publicado en Fecha: 28 de febrero del 2016
Escrito por:
Agustín Saavedra Weise
Ex canciller, economista y politólogo

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