Naciones felices e infelices

El “Índice de felicidad mundial 2015” (http://worldhappiness.report/) abarcó 158 países. Según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el año pasado fu especial por la adopción de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), planteados para guiar a la sociedad internacional hacia un modelo más inclusivo. La ONU sostiene que el desarrollo sostenible es un concepto normativo válido para equilibrar objetivos económicos, sociales y ambientales. Los ODS están diseñados para coadyuvar con los países en el logro de dichos objetivos, lo cual generará mejores niveles de vida. En este contexto, se considera que los conceptos de felicidad y bienestar ayudan en el camino hacia ese desarrollo sostenible. El Informe Mundial de la Felicidad resalta lo útil de las mediciones de felicidad para orientar políticas y evaluar el bienestar general de cada sociedad.

Más allá de los comentarios de la ONU, debemos tener presente que la felicidad es algo subjetivo, en algunos casos hasta íntimo y personal. Empero, es posible medir con algo de certeza la felicidad colectiva de una comunidad. Varios indicadores básicos tales como esperanza de vida, ingreso per cápita, condiciones de salubridad, acceso a la educación, buenos salarios y oportunidades de trabajo, rentas de jubilación adecuadas, eficiencia en servicios sociales, libertad de pensamiento y de movimientos, confianza en autoridades e instituciones, seguridad jurídica y económica, etcétera, proveen en conjunto -con bastante exactitud- las pautas de cuán “feliz” es una sociedad.

Costa Rica, México, Brasil y Chile se encuentran entre el lote de los primeros 27 más felices. Bolivia ocupa el puesto 51, precedida de Bahrain e Italia. Luego vienen Moldava y Paraguay. Nos encontramos un poco por encima del medio, ni muy infelices ni muy felices, pero en líneas generales no andamos tan mal. En la cúspide tenemos a Suiza, Islandia, Dinamarca, Noruega y Canadá, los cinco países más felices del globo. Y en el otro extremo, el de los más infelices (o menos felices) están Afganistán, Ruanda, Benín, Siria, Burundi y Togo que cierra el lote de los desventurados con el puesto 158. La hoy devastada Siria, que otrora ocupó puestos mejores en materia de felicidad, se encuentra en una pésima posición (156) debido a la guerra civil que viene asolando a ese país del oriente medio desde hace más de dos años, sumando a ello la incursión en su territorio del terrorismo del Estado Islámico. La felicidad puede ser estable y duradera -como en Suiza o Canadá- pero también puede ser algo volátil en latitudes menos estables. Los ejemplos están a la vista.

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Publicado en Fecha: 27 de marzo del 2016
Escrito por:
Agustín Saavedra Weise
Ex canciller, economista y politólogo

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