Rex Tillerson: de Exxon a la diplomacia

Como hace tiempo expresé (16 de abril del 2001) a Lee Raymond, entonces principal ejecutivo de la empresa Exxon Mobil Corporation, era más difícil verlo o entrevistarlo que hacerlo con el propio presidente de los Estados Unidos. En su reducto de Irving (Texas, USA) “el hombre” -The man, como lo llamaban- dirigía las actividades de esa gigantesca petrolera con ventas anuales por miles de millones de dólares. Tras el largo mandato de Raymond asumió desde el año 2006 Rex Wayne Tillerson (64 años), ahora nominado por Donald Trump -el presidente electo de los Estados Unidos- como nuevo Secretario de Estado (Canciller). Una vez el mandatario inicie su gobierno -20 de enero- el Senado deberá confirmar la designación de Tillerson, trámite aparentemente sin problemas, dada la mayoría republicana en la cámara alta.

Hay una historia previa interesante aquí (ya la conté antes, la repito ahora) que se remonta los 60 del siglo pasado. En esa época la Standard Oil -fundada por el legendario John Rockefeller- motivada por razones políticas decidió renovar su imagen y cambiar de nombre. Se introdujeron todas las opciones posibles en una computadora. De allí salió el apelativo “EXXON”. Adiós para siempre a la Standard Oil y bienvenida fue la Exxon, sin nostalgias ni añoranzas. Desde 1999 se agregó “Mobil”, luego de su fusión con la petrolera rival.

Tillerson ingresó a la Exxon como ingeniero en 1975, arrastra una larga experiencia en esa multinacional. Luego de haberla conducido como máximo ejecutivo durante 10 años, pronto será el nuevo jefe de la diplomacia estadounidense. Tillerson tiene lazos cercanos con Vladimir Putin, ambos son buenos amigos desde que Rex representó los intereses de Exxon en Moscú durante el mandato de Boris Yeltsin. Aunque Barack Obama y opositores han expresado “alarma” ante estos hechos, otros sectores consideran positiva la posibilidad de una nueva alianza Rusia-EE.UU. (ya estuvieron aliados entre 1941 y 1945) con el fin de neutralizar el poderío chino y aniquilar al terrorista estado islámico. Hasta el momento sólo se trata de especulaciones, veremos qué sucederá más adelante. Una cosa sí es cierta: el petróleo –la energía en general- será parte importante de la futura política exterior norteamericana. Asimismo y de proseguir -una vez Trump gobierne- el acercamiento con Moscú, un nuevo ciclo geopolítico también se insinuará en el horizonte. Quedan como incógnitas saber qué hará la Unión Europea si se concreta la entente de Washington con el Kremlin y cuáles serán las reacciones de Beijing. El ya inminente año 2017 dará respuestas concretas a esos múltiples interrogantes.

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Publicado en Fecha: 25 de diciembre del 2016
Escrito por:
Agustín Saavedra Weise
Ex canciller, economista y politólogo

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