Justicia, juicios y jueces…

“Dios te libre de la Justicia boliviana” rezaba un cartel en el Panóptico de La Paz. No sé si el tal cartel se mantiene pero viendo lo que sucede a diario la expresión tiene asidero. Mucho falta para que la justicia sea justa, valga la expresión. A todo esto, desde el Gobierno hasta el simple ciudadano se han quejado mucho de la aplicación de justicia. Por eso habrá pronto una nueva “cumbre” sobre el tema. No creo que salga mucho de la cita, salvo que se acuerde modificar -vía Congreso- los códigos que tienen que ver con materia penal. Urge además abandonar el sistema de elección de jueces; para nombrarlos deberían valer sólo méritos profesionales. El conjunto es el verdadero culpable de la situación.

Recuérdese que so pretexto de defender derechos humanos se introdujeron disposiciones tan laxas que terminaron perjudicando los DDHH de la inmensa mayoría que quería vivir tranquila sin tanta inseguridad. Abunda la cháchara pero hasta el momento no se cambió ninguna norma de fondo. Recordemos: el Juez sólo aplica la ley. Ergo, mientras siga vigente un cuerpo legal que probó ser inadecuado y fomenta indirectamente la delincuencia, no pasará nada.

Por otro lado, burocracias habituales generan arbitrariedades en los procesos y no siempre se aplica la proporcionalidad. Un criminal sale libre mientras para otro delincuente menos peligroso –a veces sin antecedentes- hay detención preventiva o una alta fianza fuera de su alcance. Los jueces son más duros mientras más indefenso el acusado. Si se trata de un asesino o narcotraficante saben que hay mafia por detrás y se cuidan muchísimo, reservando la dureza para aplicarla con alguien que no puede tomarse revancha.

Otro tema preocupante: la violación casi sistemática del principio de presunción de inocencia mientras no se pruebe lo contrario. Tal cosa ocurre tan pronto vienen las acusaciones, algo a lo que con entusiasmo se pliegan muchos medios sin percatarse del daño generado con ese proceder. Sin comenzar ningún proceso legal el acusado termina “sentenciado”. Eso no debería suceder.

Los papeleos para liberar a un preso son exasperantes; todo se hace con respeto altoperuano por las formas y con desprecio por la persona. En otras partes el Juez -al concluir un juicio y si el acusado fue declarado inocente- le dice al reo “está usted en libertad de irse” y de inmediato éste se va. Aquí, entre lo que ordena un juez y la salida del reo pasan a veces hasta semanas. Otra barbaridad del conjunto de males de una justicia boliviana plagada de injusticias, las que ya deberían haberse enmendado hace rato en función del mentado “cambio profundo”.

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Publicado en Fecha: 21 de febrero del 2016
Escrito por:
Agustín Saavedra Weise
Ex canciller, economista y politólogo

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