Propuesta de requisitos para conducir

Hace poco renové mi licencia de conducir o “brevet”, palabra no aceptada por el diccionario, que sí reconoce “brevete” como modismo boliviano y peruano. Encontré eficiencia y cordialidad entre los funcionarios del SEGIP. Estamos mejor ahora que antes con la Policía.

En este “Estado Pluri Trámites” de Bolivia -donde las exigencias burocráticas se acumulan haciendo insoportable la vida- desde hace unos años se agregaron más requisitos para obtener el brevete. Hoy se exige -aparte del examen de la vista- un certificado de antecedentes de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELC) y otro de la Fuerza Especial de Lucha contra el Narcotráfico (FELCN). Tal vez se asegure así que el conductor no será ni “narco” ni criminal pero no asegurará su pericia al volante…

En lugar de esos certificados (o si quieren los agregan) propongo otros. Total, cuanto más trámite se haga mejor, así por lo menos lo parece. La gente poco se queja en Bolivia ante tantas exigencias administrativas o burocráticas, la mayoría calla y no protesta. Va la propuesta: considerando la creciente ola de accidentes de tránsito sugiero se le tome a cada aspirante a conducir vehículos o motocicletas una tomografía computada del cráneo y una encefalografía. Sobre esa base objetiva vendría luego una evaluación psiquiátrica. Además el aspirante tendrá que dejarse sacar una hebra de cabello para verificar si hubo abuso de drogas o alcohol. La orina es válida sólo por 48 horas, en el pelo quedan resabios por 6 meses.

Si se cumple lo propuesto casi no quedarían conductores, pero los beneficios ciudadanos serán grandes. Quedarán fuera de circulación los irresponsables que conducen hablando por teléfono, los borrachos y drogados, como también aquellos sin mínima coordinación cerebral para respetar leyes del tránsito y de convivencia social. Esto no es discriminación. Se trata de pasar un examen de aptitudes mentales (no físicas) a fin de evitar que alguien conduzca con peligro de matar o de matarse.

Hoy cualquiera consigue la licencia mediante contactos o tramitadores. Y mientras, cada día hay múltiples accidentes causados por imprudencia de conductores que tal vez están con sus mentes alteradas por narcóticos, charlas por celular mientras manejan y/o se encuentran ebrios. También puede haber falta de coordinación cerebral para controlar una movilidad capaz de transformarse en instrumento mortal ante cualquier acto irresponsable. Los buenos conductores -una minoría selecta en Santa Cruz de la Sierra- no tomarán a mal la presente nota. No va para ellos, va hacia los peligrosos -para sí mismos y para la sociedad- que toman el volante.

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Publicado en Fecha: 20 de marzo del 2016
Escrito por:
Agustín Saavedra Weise
Ex canciller, economista y politólogo

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