¡Ni anillos ni rotondas!

En esta nuestra querida Santa Cruz de la Sierra está visto que hace falta cambiar muchas cosas. Se ha hecho y se hace, el ritmo de modernización prosigue incesante, pero en paralelo persisten anomalías e incoherencias que dificultan el rumbo de la urbe. Y no me referiré esta vez a temas como la basura, el descuido de gran parte de la población en materia de control de desperdicios o el inmediato traslado de puntos de estrangulamiento (Ramada, Abasto, Los Pozos, etc.). Sin ser experto, sobre la base del simple sentido común, mencionaré algunos aspectos clave que inciden en el futuro inmediato de la capital oriental. Primeramente, como ya lo expresé antes, el primer anillo debería pavimentarse y llevar las losetas a barrios alejados o provincias. La otrora modernidad de la loseta se ha transformado en algo que no condice con lo que la ciudad ofrece y puede ser.

Tienen que revisarse los planes reguladores previos y/o vigentes en pro de procurar un cambio en la forma de circulación vial más acorde para el desarrollo de la “city” durante el resto del tercer milenio. Propongo que el mismo sea basado en líneas rectas, horizontales y diagonales, en los principales tramos suburbanos. Dejar los anillos hasta donde están, pero desde ahora revertir el proceso y comenzar como se sugiere. En un suelo mayoritariamente plano y con la limitante del río Piraí, pienso que es mucho mejor lo propuesto que el disponer de anillos inconclusos. Asimismo y como lo han manifestado otras personalidades, es hora de acabar con las rotondas, con todas, sin excepción alguna. Su concepción partió de la visión idílica de una urbe tranquila, muy diferente de la que hoy tenemos. Las rotondas obstruyen la circulación y prueba de ello es el cambio que se viene realizando en varias de las que ocupan el segundo anillo. Lo que sí debe hacerse lo más pronto posible es hacerlas desaparecer para así poder iniciar un nuevo tipo de circulación dentro de la ciudad. No dejar ni una sola rotonda es lo que se precisa aquí y ahora. Los monumentos -comenzando con el Cristo Redentor- podrían ubicarse en un lugar creado al efecto, el que podría llamarse “parque de de los monumentos” o algo por el estilo.

Si las pocas reformas recientes están mejorando y ordenando el flujo vehicular, imagínense amigos lectores lo que pasará cuando no existan las problemáticas rotondas. Tendremos mucho más orden, menor cantidad de embotellamientos y accidentes, etc. Las propuestas son sencillas, viables en lo inmediato y de rápida ejecución. Confío que los amigos de la Honorable Alcaldía Municipal (HAM) tomen nota y procedan en consecuencia.

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Publicado en Fecha: 19 de junio del 2016
Escrito por:
Agustín Saavedra Weise
Ex canciller, economista y politólogo

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