Préstamos tóxicos afectan economía mundial

Subyace por debajo del sistema financiero internacional una bomba de tiempo que si estalla perjudicará a importantes países. Se trata de los “préstamos tóxicos” o sin pagar. Las estadísticas demuestran que se van sumando, ya llegan a miles de millones de dólares. Según el propio Fondo Monetario Internacional (FMI) pronto se deberá afrontar con realismo el descomunal cúmulo de mala deuda para evitar una nueva gran crisis y más bien intentar reavivar el flujo de crédito bancario hacia la gente común, proceso restringido desde el colapso de hipotecas en EE.UU. (2008) y que luego permaneció relativamente estancado por las sucesivas crisis en la zona del Euro, algunas todavía latentes, como es el caso de Grecia.

"Teniendo en cuenta la urgente necesidad de apoyar la recuperación económica en Europa, resolver el problema de los préstamos impagos es vital para promover los nuevos préstamos", aseveró el propio FMI. Se calcula que el conjunto de miembros de la Unión Europea (UE) ostenta un enorme acumulado de deudas impagas que se ha ido incrementando año tras año. A este panorama -de suyo grave- se suma ahora la situación china. El dragón asiático atraviesa una recesión y también tiene una abultada sumatoria de deuda, la que si no es pagada a tiempo podría crear situaciones difíciles en los mercados monetarios y bursátiles. El régimen de Beijing tratará de evitar esos problemas y probablemente lo logre, pero nadie puede certificarlo matemáticamente; el riesgo existe. En América Latina destaca Brasil en materia de préstamos tóxicos, por efecto del difícil momento que atraviesa.

La toxicidad de deudas figura entre los temas álgidos de este 2016. Las naciones emergentes deberán minimizar la propagación en sus territorios de una nueva crisis pronosticada como inexorable, aunque otros consideran no se llegará a extremos. Sólo el futuro dará respuestas certeras y mientras, mejor prevenir. Por suerte para Bolivia, nuestro país tiene poca inserción externa y en lo interno ostenta un sistema bancario de primer nivel que es factor clave de la estabilidad macroeconómica y la mora interna apenas supera al 1%. Casi no existen préstamos impagos, al margen de que prácticamente todas las deudas están provisionadas, ya que la banca privada boliviana tomó medidas de alta prudencia. Agréguense reservas en el Banco Central, una economía manejada eficazmente desde el ministerio del ramo y entes reguladores que hacen lo suyo. Ese positivo conjunto brinda tranquilidad, aunque no debemos descuidarnos. Una crisis en el centro siempre puede provocar un coletazo perverso en la periferia.

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Publicado en Fecha: 14 de febrero del 2016
Escrito por:
Agustín Saavedra Weise
Ex canciller, economista y politólogo

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