La solución para malos conductores

Santa Cruz de la Sierra -en paralelo con su progreso- brinda una imagen parecida al "Far West" que parcialmente ensombrece sus notables logros. He aquí una urbe pujante pero desordenada, donde cada cual hace lo que le da la gana. Algunos de sus habitantes inclusive son proclives a la violencia ante cualquier pequeñez. Esto tiene que cambiar.

De la tipificación global pasemos al tema de conductores y vehículos. Aquí hay mucha tela por cortar. El estado de gran parte de los automotores que circulan (con flamantes viñetas de “inspección”) es calamitoso y encima de ello, muchos conductores desprecian cuánta regla de tránsito existe. Los semáforos parecen de adorno y son varios los que no los respetan, con el consiguiente riesgo de matarse o matar a otros. En Alemania cruzar un semáforo con luz roja se considera tentativa de asesinato; el culpable va a la cárcel, paga tremenda multa y además le retiran su licencia. Acá no pasa nada o muy poco, eso incentiva la repetición de la “avivada”. De ebrios y drogados al volante, mejor ni hablar, macabras estadísticas lo dicen todo. Asimismo, se observan estacionamientos indebidos en doble fila por doquier. No es extraño además observar a irresponsables que charlan con un amigo desde el auto y en plena calle. Si el flujo vehicular se perjudica, no hay pena, total, nadie los va a sancionar.

En muchos países el uso de la bocina es regulado. Acá nos ensordecen a bocinazos por cualquier zoncera. Si de autos pasamos a motos, vemos que éstas circulan de contramano, tampoco respetan semáforos, la mayoría de sus conductores anda sin casco y hasta transportan criaturas sin ninguna protección. En fin, todo lo imaginable en materia de aberraciones de tránsito ocurre a vista y paciencia de la gente y sin ninguna (o muy poca) vigilancia policial.

Debe terminarse el caos. En cruces estratégicos resulta fácil instalar cámaras con fotos para detectar infractores y sancionarlos de inmediato. Sería un buen negocio para Policía y HAM y viviríamos más seguros con leyes de tránsito respetadas. Si esas entidades no tienen presupuesto podrían asociarse con una empresa que brinde el servicio y compartir los beneficios de las multas aplicadas. Éstas tendrían que pagarse en un plazo de 24 horas o caso contrario duplicarse en progresión aritmética, por cada semana de atraso, hasta llegar a la confiscación del automotor si fuere necesario. El procedimiento fue exitoso en otros países y lo será acá si las autoridades son firmes y no se amilanan ante “influencias”. Al actuar con rigor la mala conducta se irá transformando en respeto por la ley. Dejo la inquietud en manos de quienes corresponda.

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Publicado en Fecha: 09 de mayo del 2016
Escrito por:
Agustín Saavedra Weise
Ex canciller, economista y politólogo

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