Deuda pendiente con Simón Bolívar

Pocos días atrás se cumplieron 233 años del nacimiento del Libertador Simón Bolívar (24 de julio 1783). La fecha pasó desapercibida en nuestro país. Por vivir enfrascados en controversias no recordamos el nacimiento de quien le dio su nombre a la República creada el 6 de agosto de 1825, histórica gesta que recién hemos celebrado.

Treinta y ocho días antes de morir -9 de noviembre de 1830, falleció el 17 de diciembre del mismo año- el Libertador escribió una carta a su estimado amigo el general Juan José Flores, primer presidente ecuatoriano. En ella expresó: "1., La América es ingobernable para nosotros; 2., El que sirve una revolución ara en el mar; 3., La única cosa que se puede hacer en América es emigrar 4., Este país (o sea la Gran Colombia, actual¬mente Colombia, Ecuador y Venezuela) caerá infaliblemente en manos de multitudes desenfrenadas para después pasar a tiranuelos casi imperceptibles de diversos colores y razas; 5., Devorados por todos los crímenes y extinguidos por la ferocidad, los europeos no se dignarán conquistarnos; 6., Si fuera po¬sible que una parte del mundo volviera al caos primitivo, éste sería el último período de la América"."... La súbita reacción de la ideología exagerada va a llenarnos de cuantos males nos faltaban o más bien los va a completar. Ud. verá que todo el mundo se entregará al torrente de la demagogia y ¡Desgraciados de los pueblos! y ¡Desgraciados de los gobiernos!”

Esas amargas frases, escritas poco antes de su muerte, deben hacernos reflexionar cada vez que recordemos al genial caraqueño padre de cinco naciones. (Simón Bolívar-Obras Completas, Tomo III (Ed. Lex, La Habana). Bolívar fue tan pero tan visionario que inclusive luego de liberar medio continente per¬cibió el trágico porvenir de nuestra América hispana. Ya bien entrados en el tercer milenio, aún seguimos en mora con el Libertador, todavía no se completó 100% lo que dispuso y soñó para nuestros países. Peor, sólo algunos de sus negativos vaticinios fueron cumplidos.

La deuda pendiente es grande; no basta recordarlo como libertador y alfarero de naciones. Será imprescindible brindarle en la posteridad una realidad diferente a la pronosticada en momentos de agonía. Será nuestra tarea demostrar -con tesón, fraternidad y unión- que lo aseverado fue fruto de un amargo pesimismo provocado por el conjunto de deslealtades que Don Simón enfrentó al final de sus días. América deberá alcanzar el brillante futuro por el que Bolívar luchó y dio su vida. Esa es nuestra deuda histórica con el ilustre prócer: esforzarnos por brindarle en el porvenir a nuestros hijos un conti¬nente en progreso y con unión.

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Publicado en Fecha: 07 de agosto del 2016
Escrito por:
Agustín Saavedra Weise
Ex canciller, economista y politólogo

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