Paradoja: racionales sin raciocinio

Entre los muchos problemas del tránsito vehicular en Santa Cruz de la Sierra resaltan la indisciplina general de los conductores y la probada incapacidad de las autoridades para controlarla. Teniendo esto como un “dato”, lo que llama la atención es un sesgo de conducta irracional que vulnera conceptos vertidos en torno a la naturaleza humana. Me refiero a la recurrente modalidad -francamente delictiva- de quienes transportan en vehículos a criaturas sin cinturón de seguridad o, mucho peor, las montan a horcajadas en sus motocicletas.

De pensar que una frenada brusca o un choque puede dejar sin vida al niño (a) o dejarlo desfigurado (a) y con serios daños físicos, un simple extraño tiembla ante tal perspectiva. Sin embargo, los responsables de la aberración –padres tíos o abuelos- actúan como si nada les pudiera pasar a los nenes. La actitud de estos sujetos es similar a la de un asesino en serie, por muy parientes cercanos que sean. Cada tanto hay accidentes de motos y de automotores donde mueren niños inocentes que podrían haberse salvado de no ser llevados de manera demencial por sus mayores.

Tiempo atrás observé a una señora elegante en auto lujoso que llevaba dos niños en el asiento delantero sin cinturón de seguridad. Al parar en el semáforo bajé la ventanilla y le dije amablemente que eso era peligroso por la seguridad de sus propios hijos, siendo mejor que por lo menos viajen en el asiento trasero. En lugar de agradecer la madre exclamó: “¡Métase en sus propios asuntos viejo de m…”! Pensé que en parte tenía razón, pues no era un problema del suscrito. Pero por otro lado razoné que nadie puede callar ante semejante acto de descuido.

Algo similar ocurrió con un tipo en moto que llevaba dos chiquitos en la parte delantera. El grandote usaba casco y los menores estaban desprotegidos… Luego de estas intervenciones infructuosas dejé tranquila a mi conciencia y quedé pensando en aquello de “animal racional”, como se define al ser humano. Pero he aquí que cualquier animal está dispuesto a matar o dejarse matar para proteger a su prole, mientras acá en la capital oriental (en el resto de Bolivia es parecido) varios “racionales” –al amparo de la impunidad y del descontrol existente- circulan sin importarles lastimar niños pues no toman los recaudos que su presunta racionalidad impone.

Manejar ebrio, charlar por celular, enviar mensajes de texto mientras se conduce, pintarrajear paredes y otras anomalías del diario vivir local son también conductas irracionales, en algunos casos hasta criminales o suicidas ¿Realmente razona el ser humano? Parece que no siempre lo hace…

----------0000----------

 


Publicado en Fecha: 07 de febrero del 2016
Escrito por:
Agustín Saavedra Weise
Ex canciller, economista y politólogo

Los más Recientes



Copyright © 2013 - Todos los Derechos Reservados

Telf. de contacto: 74969109 Diseñado por: Vicente Candaguira