¡Los desacreditados Premios Nobel

Como es sabido, el inventor de la dinamita Alfred Nobel al mismo tiempo que se hizo rico decidió en su testamento atribuir galardones (con recompensa en dinero) a individuos destacados sobre la base de ciertos valores, actitudes o ciencias. Un comité calificador de parlamentarios noruegos sería quien nombre al ganador. Fue así como nacieron los Premios Nobel que ahora se han multiplicado, falta poco para crear el Premio Nobel a la tontería…

Un excelente escritor que en lo personal no es de mi agrado (Mario Vargas Llosa, Premio Nobel de literatura 2010) por sus comentarios acerca del ex alcalde paceño Raúl Salmón (+) y una noble dama cochabambina, Doña Julia Urquidi (+), acaba de expresar que lo de Bob Dylan -el nuevo laureado en literatura por la letra de sus canciones- parece una burla. Y en este caso coincido 100% con esa opinión. A este paso, el próximo premio será para Ricky Martin o algún “rapero”… Afuera quedaron auténticos escritores y poetas.

En la adjudicación del Nobel de la Paz es donde más abusos se vienen cometiendo, hasta el punto de ser varios de ellos verdaderas chacotas y otros han sido entregados al estilo “chupa medias”. Así, al pasar -sin de ninguna manera agotar el repertorio- se vienen a la memoria figuras como Menahem Begin y Awar El Sadat; el uno voló de un bombazo el hotel Rey David en Jerusalén matando más de 200 personas mientras el otro era un dictador egipcio sangriento que luego a su vez fue asesinado durante una parada militar. Si bien firmaron la paz entre El Cairo y Jerusalén, por su trayectoria pasada no merecían ser premiados. Luego vinieron Le Duc Tho de Vietnam y Henry Kissinger de los Estados Unidos, ambos teñidos de sangre por el conflicto en el sudeste asiático pero he aquí que recibieron el premio de la paz compartido. Uno de los últimos colmos fue darle posteriormente ese mismo Nobel de la paz a Barack Obama mientras enviaba tropas hacia Irak y Afganistán al mismo tiempo que ordenaba preparar una flota de “drones” que hasta ahora -según cálculos del propio gobierno de Washington- ya mataron casi 4.000 personas, incluyendo mujeres y niños.

Este año le tocó el Nobel de la paz a alguien que aún no alcanzó la paz e inclusive perdió un plebiscito. El pueblo colombiano rechazó la propuesta del presidente Juan Manuel Santos. Para este 2016 habían candidatos con mayores méritos, entre ellos Pedro Opeka, sacerdote católico argentino que como misionero en Madagascar realiza allí una obra humanitaria y social notable. En fin, el Nobel es político y así habrá que entenderlo. Los calificadores de Oslo deberían abandonar hipocresías y decir las cosas como son.

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Publicado en Fecha: 06 de noviembre del 2016
Escrito por:
Agustín Saavedra Weise
Ex canciller, economista y politólogo

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