Nuevas tensiones entre Rusia y EE.UU.

Nuevas tensiones entre Rusia y los Estados Unidos han surgido últimamente, al margen de haber realizado labores conjuntas en Siria contra el Estado Islámico (EI). Extinguida la Unión Soviética (1991), cabía esperar un ciclo de cooperación entre su heredera política -la Federación Rusa- y EE.UU. Diversas circunstancias alteraron esas expectativas y están precipitando una nueva guerra fría, esta vez entre una potencia disminuida frente a otra que detenta poder global. Aún así, Moscú mantiene una fuerza militar formidable y un enorme arsenal nuclear. Ello obliga a la cautela.

El diplomático George Kennan (1904-2005) fue el impulsor en 1946 del cerco contra los soviéticos propiciando a su alrededor un anillo de bases militares estadounidenses. Por breve tiempo se pensó que al salir de escena la URSS (surgieron en su lugar 15 repúblicas) no había motivos para tener cercada a Rusia. Como consecuencia del desorden geopolítico que arrastró el fin de la URSS se liberaron países satélites tales como Polonia, Rumania, Hungría y Bulgaria, por citar unos cuantos. Todos quisieron incorporarse a la Unión Europea y a la Organizaciòn del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Fueron aceptados y el cerco continuó, aunque se lo disimuló con retórica.

El pasado mes de mayo EE.UU. inauguró en Rumania un escudo protector de misiles y proseguirá en otra naciones que otrora formaron parte de la periferia soviética. Pese al tamizado de palabras suaves el poder duro norteamericano se refuerza en lugares cercanos a Rusia. Pronto se realizarán ejercicios militares en Polonia y se instalarán allí misiles similares a los concertados con Bucarest. Eso agregará susceptibilidades. Los estadounidenses aseguran que el proyecto está destinado a interceptar misiles lanzados desde Irán hacia blancos europeos. Moscú ha rechazado las garantías dadas y considera que su territorio se encuentra amenazado. La pulseada del oeste se complementa con sanciones contra Rusia por su anexión de Crimea y su intervención en Ucrania. Para Moscú, esas regiones están dentro de su área de influencia histórica, fueron rusas por siglos y ninguna potencia extranjera debería intervenir.

En señal de desagrado cazas rusos volaron recientemente cerca de barcos de EE.UU. en el Báltico, provocando alarma en Washington. El esquema rumano provocó además otra amenaza rusa: misiles en el enclave de Kaliningrado (ex Prusia Oriental) con un peligro latente para Europa oriental. Ojalá las tensiones se reduzcan y no siga la escalada. Hay problemas más graves en el mundo y ellos precisan con urgencia la cooperación ruso-norteamericana, no su confrontación.

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Publicado en Fecha: 05 de junio del 2016
Escrito por:
Agustín Saavedra Weise
Ex canciller, economista y politólogo

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