¡¡Multas para los ruidosos!!

La locomotora económica del país, Santa Cruz de la Sierra, es además -entre otras cosas- la ciudad más ruidosa y desordenada de Bolivia. Algunos dicen que estos “despiporres” vienen con el crecimiento, otros arguyen que falta autoridad local para imponer castigos. Yo me adhiero a este segundo grupo. Los decibeles cruceños superan cualquier sonoridad urbana que pueda escucharse en el resto del planeta. La hoy llamada “contaminación acústica” resulta particularmente inaguantable en las noches, justo cuando la gente inicia su descanso. Cada lector puede contar su ordalía, yo contaré dos.

El local “Monte Verde” se encuentra justo en la esquina de la Radial 17 ½ y Quinto Anillo. Aunque no vivo tan cerca sus estridencias llegaban hasta mi domicilio, junto con los aberrantes berrinches de turno del “animador”. Comienzan siempre temprano -inclusive en días hábiles- y la siguen hasta la madrugada. Los ruidos son infernales, me imagino cómo serán de fuertes en la vecindad inmediata. Denuncié las actividades de ese lugar mediante cartas y por llamadas a la Secretaría de Medio Ambiente (SMA). Dijeron que lo habían “clausurado”, pero he aquí que sus bullicios prosiguen. O se trata de otro local cercano (que deberá ser controlado) o tal vez estamos en presencia de “arreglos” con alguien del Municipio que permite sigan con sus abusos. No cabe otra explicación.

La segunda anécdota es increíble. Justo en frente de la casa del suscrito se terminó de construir el edificio “Tiziano” de los arquitectos Sebastián Fernández de Córdoba y Mariano Donoso. Esos dos jóvenes –de los cuales yo tenía una opinión impecable- tuvieron la ocurrencia de organizar una parranda en el último piso de su flamante obra. Al contrario de lo que sucede en el mundo civilizado, no avisaron ni pidieron permiso previo a las casas circundantes. Comenzaron con su fuerte música a las 10 p.m. del viernes 19 de noviembre y por estar en altura afectaron toda la zona; la farra continuó hasta las 7 a.m. del día siguiente. No hubo -y parece que no habrá- ninguna disculpa ante el sufrido vecindario. Lamentable en verdad. Obviamente, la buena imagen que tenía de los profesionales nombrados se vino al suelo. Agobiado por tanta jarana, llamé al teléfono de la SMA. Prometieron mandar inspectores; jamás llegaron. De nada sirve que alguien atienda el teléfono en esa repartición si no ejercen acciones contra los excesos. En fin, por ahí hay “arreglos”, uno ya no sabe qué pensar. Finalmente, reclamo en nombre de muchos sufridos ciudadanos: ¡Basta de ruidos nocturnos! ¡Castiguen culpables! ¡El descanso del pueblo merece respeto! ¡Que funcione como corresponde la SMA!

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Publicado en Fecha: 04 de diciembre del 2016
Escrito por:
Agustín Saavedra Weise
Ex canciller, economista y politólogo

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