CHILE: LEJOS DE FINLANDIA

En 1960 surge la Organizaciòn para la Cooperación Económica y el Desarrollo, más conocida por su sigla en inglés OECD. Estados Unidos y Canadá junto con 18 países europeos decidieron su formación con el objeto de promover el avance de los países emergentes. Desde entonces, pertenecer a la OECD ha pasado a ser un símbolo de status, un paso importante que refleja el cambio cualitativo. Hoy en día son 34 los miembros de la OECD, incluyendo dos latinoamericanos: México y Chile.

Eu ingreso de Chile a la OECD se produjo el 11 de enero de 2010 mediante acto especial realizado en el Palacio de la Moneda con la presencia del Secretario General de la OCDE y del Ministro de Finanzas de Chile. Ambos firmaron en presencia de la Presidente Michelle Bachelet (durante su primer mandato), el convenio de adhesión. Chile se convirtió así en el país número 31 de la privilegiada lista y el primero de Sudamérica en ingresar a ese exclusivo club de los estados desarrollados. Fue un logro notable, resultado final de políticas económicas y sociales acertadas, las que produjeron en el vecino transandino un acelerado progreso que lo elevó por encima de muchos de sus pares de la región. Justo es reiterar que el acceso chileno a la OECD fue merecido; ha sido el corolario de décadas de persistente trabajo para cambiar estructuras al mismo tiempo que se disminuyó la pobreza y resurgió la democracia tras años de dictadura.

Como siempre sucede en casos similares, a muchos chilenos se les subió el éxito a la cabeza. Sus propios analistas y periodistas repetían que les “molestaba” ser comparados con América Latina; Chile debía más bien ser comparado con Finlandia u otros países tipo Australia y Nueva Zelanda, repetían sin cesar. En otras palabras: para numerosos sectores de la élite chilena y de sus grupos mediáticos, Chile ya estaba en una etapa “superior” frente a sus vecinos y “no podía ni debía compararse”. Más he aquí que en esta nuestra América del Sur al final siempre se cumple la letra de una vieja chacarera de los hermanos Dávalos -popularizada por los Chalchaleros- que se llama “Casas más casas menos”. Una de sus estrofas reza así; “Buenos Aires, tierra hermosa, Nueva York, grandioso pago; casas más, casas menos, igualito a mi Santiago”. La referencia es Santiago del Estero, capital de la provincia argentina del mismo nombre.

Los negociados inmobiliarios de la esposa de su hijo provocaron el llamado “nueragate”, escándalo que ha salpicado feo a la presidente Bachelet. Además han asomado otros escándalos por el uso ilegal de fondos para las elecciones y así sucesivamente. Asimismo, el reciente tratamiento judicial del futbolista Arturo Vidal -liberado rápidamente para que siga jugando en la Copa América luego de un peligroso accidente automovilístico conduciendo en estado de ebriedad-, ha sido típico de un país tercermundista, no de un miembro serio de la OECD. Varios casos similares, agregando el persistente problema de los estudiantes secundarios, nos hace ver que Chile está todavía muy lejos de alcanzar a la próspera, solvente y tranquila Finlandia, considerada además como una de las naciones menos corruptas del planeta. Está visto que “casas más casas menos, igualito a mi Santiago”…

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Publicado en Fecha: 28 de junio del 2015
Escrito por:
Agustín Saavedra Weise
Ex canciller, economista y politólogo

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