Rusia aumenta su presión en el Ártico

Hace ocho años mencioné algunos problemas en el Mar Ártico y la posibilidad de que se incrementen debido a dramáticos cambios por causa del calentamiento global, fenómeno que ha provocado el deshielo de aguas otrora eternamente congeladas. Tal cosa ha permitido la apertura de nuevas rutas para la navegación como también el inicio de una febril búsqueda de recursos naturales. El panorama actual arrastra consigo graves alteraciones ambientales y hasta el peligro inminente de sobrevivencia del magnífico oso blanco y otras especies. Sin embargo, el presente contexto crítico brinda en simultáneo oportunidades geopolíticas inéditas. El estado que las sepa aprovechar primero llevará ventaja. Y hoy esa ventaja parece estar del lado de Moscú. Rusia sigue afirmando su presencia naval y castrense en el llamado “techo del mundo”.

Al contrario que su contraparte austral -donde existe un continente helado, la Antártida- el Ártico es puro hielo. El pronóstico científico asegura un casi total deshielo ártico para fines del Siglo XXI, muy poco tiempo en términos de historia humana. Los expertos vaticinan además una crisis mayor de proporciones universales si prosigue el descongelamiento y se liberan cantidades nocivas de materiales tóxicos hacia la atmósfera. El área de influencia geopolítica y geoeconómica del Circulo Polar Ártico incluye a Dinamarca (poseedora de Groenlandia) Rusia, Estados Unidos (por Alaska), Canadá, Islandia, Suecia, Noruega, Finlandia y la Federación Rusa. En 2007 Vladimir Putin sorprendió al mundo clavando la bandera de su país en el lecho marino del Polo Norte, reiterando así la presencia eslava en la región. Lo hizo a través de un sofisticado submarino nuclear, otra clara advertencia. Y no es para menos, se calcula que debajo del Mar Ártico existen gigantescas reservas de minerales, gas y petróleo. Ahora que el deshielo permite la explotación de algunas de esas materias primas y abre la zona para la navegación, se están creando susceptibilidades e intereses de todo tipo.

Este complicado panorama se ahonda con la presencia militar rusa, quien afirma con fuerza sus derechos sobre esa extensa región. Mientras (por lo menos hasta ahora) el gobierno de los Estados Unidos ha asumido una posición relativamente pasiva que ha generado fuertes voces internas contrarias. En medio de tanto problema mundial, ojalá sea posible alcanzar entendimientos constructivos en esa fría región, que puede entibiarse y hasta calentarse si los asuntos pendientes no son resueltos. Los países del área polar tienen y tendrán su opinión, pero la solución duradera será posible sólo si Moscú y Washington se sientan a dialogar. Confiemos en que se posibilite un acuerdo global sobre el Ártico antes de que las cosas lleguen a mayores. Por ahora, Rusia continúa su fuerte empuje en la zona sin que nadie se le oponga abiertamente.

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Publicado en Fecha: 27 de septiembre del 2015
Escrito por:
Agustín Saavedra Weise
Ex canciller, economista y politólogo

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