La Constitución de los Estados Unidos

Un documento paradigma de la democracia representativa es sin duda la Constitución de los Estados Unidos de América. Las 13 colonias originales declararon su independencia el 4 de julio de 1776 pero esa voluntad apenas fue el inicio de la lucha contra el Imperio Británico. Recién en septiembre de 1783, con la firma del Tratado de París, EE.UU. pasó a ser libre y soberano. Para darle un cuerpo legal al flamante país 55 delegados se reunieron en Filadelfia entre el 25 de mayo y el 17 de septiembre de 1787. Han pasado 228 años de ese histórico momento. El instrumento constitucional de EE.UU. -pese a su aún corta vida- es el más antiguo del sistema democrático republicano moderno. Soportó inclusive una grave guerra interna (1861-1865) para impedir la secesión de los estados sureños. Con el agregado de varias enmiendas, esa ley de leyes mantiene su capacidad de resolver conflictos entre poderes y es esencial para gobernar bien.

El congreso bicameral, o sea un poder legislativo con una Cámara de Senadores y otra de Representantes, fue fruto de uno de las acuerdos más importantes de la Asamblea Constituyente. Los estados pequeños apoyaban el llamado "Plan de New Jersey," por el cual cada estado habría de tener el mismo número de representantes. Los estados grandes apoyaban el "Plan de Virginia", que proponía una representación proporcional a la población. El compromiso derivó en la formación de una cámara de acuerdo con cada uno de dichos planes. Los senadores (dos por estado) representan a la nación, a cada uno de los estados que la componen; la cámara alta refleja equidad: todos son iguales, sean grandes o pequeños. En cambio, los representantes (diputados) son justamente eso: representan a la población y así lo estipula explícitamente la Constitución de EE.UU., con la salvedad de que "cada estado tendrá cuando menos un representante". Este equilibrio ha sido ejemplo a seguir en casi todas las democracias contemporáneas, aunque en algunos casos con una insólita inflación de senadores, como en Bolivia, que tiene cuatro por departamento en lugar de los dos tradicionales.

Es imposible en una breve nota comentar con amplitud los alcances de la Constitución estadounidense; sólo se puede resumir la instancia básica del momento de su creación. El preámbulo reza así: "Nosotros, el pueblo de los Estados Unidos, a fin de formar una unión más perfecta, establecer la justicia, asegurar la tranquilidad interna, proporcionar los medios de defensa común, promover el bienestar general y asegurar para nosotros mismos y para nuestros descendientes los beneficios de la libertad, estatuimos y sancionamos esta Constitución para los Estados Unidos de América".

Sobre ese sólido documento legal los Estados Unidos lograron luego una notable expansión geográfica y un enorme desarrollo hasta llegar a ser la nación más poderosa del globo. Sus padres fundadores tuvieron la sabiduría de los tiempos para auscultar el futuro, conciliando además progreso con un sentido de unidad y de respeto a la diversidad. La vigente Constitución de 1787 ha sido, es y será el cimiento básico de las instituciones pluralistas y de la estabilidad política del gran país del norte.

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Publicado en Fecha: 20 de septiembre del 2015
Escrito por:
Agustín Saavedra Weise
Ex canciller, economista y politólogo

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