Huevos y quinua en el desayuno escolar

Según una noticia que leí en El Deber del pasado 2 de febrero, como desayuno escolar en el Dpto. de Santa Cruz los estudiantes recibirán raciones que incluirán leche saborizada y con cereal, yogurt probiótico, yogurt frutado, jugo lácteo enriquecido, jugo de frutas, barra de cereales, cereales y granola, empanada integral, pan de maíz, queque, galleta, banana, mandarina, naranja, manzana y durazno. Presumo que algo similar sobre el tema se divulgó en Cochabamba, La Paz y otros distritos del país.

A primera vista, la lista de los ingredientes de este desayuno escolar parece excelente, pero según me permití averiguar, eso no es del todo así una vez que se dan las raciones y se hace la distribución. De acuerdo con la opinión de dos reputados médicos especialistas en endocrinología (cuyos nombres reservo), el desayuno escolar actual que se reparte es más “llenador” que nutricional. Seguimos manteniendo una práctica de graves consecuencias para el desarrollo integral de la niñez boliviana, pues se proporcionan ingestas cuantiosas de carbohidratos en lugar de agregar una mayor dosis de esenciales proteínas (como la quinua) que sin duda le asegurarán al infante buena nutrición con sano crecimiento físico y mental. Es más, ambos profesionales agregaron que las “saborizaciones” quitan contenido proteico, mientras galletas y Cía. sólo llenan la panza del niño sin nutrirlo debidamente. Según los médicos consultados, un cambio cualitativo importante sería el proporcionarle a la niñez junto con la quinua un huevo por día. Parece que en su momento hasta se hizo una campaña a favor de un huevo diario en los desayunos escolares, pero ésta no tuvo éxito por la presión de otros intereses. De la quinua todos conocemos sus bondades nutricionales por ser la ancestral proteína de los Incas y gran alimento, ahora además muy de moda. Por otro lado, el huevo es barato, su potencial nutritivo es extraordinario y se ha comprobado que no produce colesterol malo. Serios estudios de investigación afirman que la proteína de alta calidad en los huevos es un nutriente básico en todas las fases de la vida, particularmente para los niños que, por definición, están en constante crecimiento. Los resultados de otras reputadas investigaciones aseguran que en cualquiera de sus variantes (poché, frito, duro o revuelto), el huevo aporta altos niveles de nutrientes y mejora el funcionamiento cerebral, ayuda al desarrollo fetal y previene potenciales problemas en el bebé por nacer, así que también es positivo consumir huevos durante el embarazo. Los bebés pueden empezar a comer yema mezclada con su papilla a partir de los 6 meses de edad y la clara se recomienda consumirla desde los 10 meses.

La desnutrición infantil endémica aún sigue siendo una asignatura pendiente en nuestro país, pese a que hubieron positivos avances en los últimos tiempos. Tenemos disponible -como complemento de la noble quinua- al huevo de gallina, abundante y barato, debemos saberlo aprovechar. El huevo es vida y da vida, hay que lograr que cada escolar boliviano coma un huevo por día junto con su buena ración de quinua, para así tener niños fuertes, esperanza concreta de una Bolivia mejor en el futuro.

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Publicado en Fecha: 15 de febrero del 2015
Escrito por:
Agustín Saavedra Weise
Ex canciller, economista y politólogo

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