Cuando Japón venció a Rusia

Ciento quince años atrás, mediando 1905, el mundo quedó asombrado por lo ocurrido miles de kilómetros hacia el este. Japón -también llamado Nipón e Imperio del Sol Naciente- había derrotado –por mar y por tierra- a las tropas rusas enviadas al extremo oriente para asegurar allí la presencia geopolítica de Moscú y proseguir, además, con la eterna búsqueda de aguas cálidas, ya que salvo Múrmansk los puertos rusos se congelan en el invierno o están bloqueados por estados rivales. En ese sentido, el gigante eslavo ha sido y es prisionero de su geografía.

La imponente flota del Zar que partió desde el Mar Báltico y llegó al lejano teatro de operaciones tras un extenso recorrido de 30.000 kilómetros (navegando por tres continentes) fue rápidamente aniquilada por los japoneses, que probaron ser mejores soldados, marinos y estrategas que sus pares europeos. Desde las épocas de Gengis Khan por primera vez un país asiático humillaba a una nación caucásica. El Japón pasó a ser respetado, aunque su política de conquistas le ocasionó muchas antipatías.

Después de las desastrosas batallas navales de Port Arthur y Tsushima, el Zar Nicolás II Romanoff aceptó la oferta de mediación del presidente de los Estados Unidos Theodore Roosevelt. Lo propio hizo el emperador del Japón; su país, aunque victorioso, estaba exhausto y sin recursos. Con el acuerdo de ambas partes, el 5 de septiembre de 1905 en la ciudad de Portsmouth terminó formalmente el cese de hostilidades. Por su gestión mediadora Roosevelt obtuvo en 1906 el premio Nobel de la Paz. Rusia reconoció el triunfo nipón y abandonó las pretensiones de lograr mayor influencia en el extremo oriente; más bien volcó su atención hacia los Balcanes y Turquía. El espacio quedó libre para Tokio, que luego ocupó Corea y partes de China, continuando sus acciones expansionistas de la época.

Japón emergió en los inicios del Siglo XX como potencia mundial de primer orden. Luego continuó su ascenso hasta cometer el error de aliarse con la Alemania nazi y posteriormente atacar la base estadounidense de Pearl Harbor (1941), iniciando así un sangriento conflicto contra EE.UU. y sus aliados, el que terminó trágicamente para los nipones con el lanzamiento de dos bombas atómicas en agosto de 1945 contra las centros urbanos de Hiroshima y Nagasaki. Desde entonces el Japón se ha recuperado; se transformó en un país democrático, exportador e industrial, preservando al mismo tiempo –aunque con poderes muy disminuidos- su milenario imperio. Además renunció al belicismo y se ha reconciliado con sus otrora subyugados vecinos. Por el otro lado, el enorme descontento popular en Rusia ante la inesperada derrota llevó primero a la Revolución de 1905 y luego al gran levantamiento de 1917 que terminó con el régimen zarista e inició el ciclo de la Unión Soviética, extinguida ésta tras el colapso del comunismo en 1991.

Sí, hace 115 años Japón venció a Rusia en una guerra hoy casi olvidada pero crucial en su tiempo. Esa lucha generó hechos posteriores de enorme gravitación para los combatientes y para la propia comunidad internacional.

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Publicado en Fecha: 13 de septiembre del 2015
Escrito por:
Agustín Saavedra Weise
Ex canciller, economista y politólogo

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