En Brasil con caimanes y sin agua

La República Federativa del Brasil es la potencia acuífera número uno del mundo. Las reservas de nuestro gigantesco vecino equivalen al 13% del total del agua dulce disponible en el mundo. Recuérdese que sólo el 2.5% del agua planetaria es dulce, el resto es agua de mar, salada y no apta para el consumo humano. Pese a su extraordinaria dotación hídrica hoy Brasil sufre en varias regiones del sudeste por falta de agua para regadíos y usos generalizados. Lejos del actual área de carencia crítica, Manaos -capital del estado de Amazonas asentada sobre las orillas de ese curso fluvial que es el más caudaloso del mundo- también sufre problemas por falta de agua potable y carece de suficiente saneamiento básico, pese a tener exceso del líquido elemento nada menos que en la misma urbe.

Lo someramente expresado me hace ratificar lo que ya manifesté en varias ocasiones anteriores: el problema del agua en Sudamérica muchas veces no deriva de la falta del líquido elemento sino de su mala administración y/o distribución. Debemos recordar que el continente sudamericano acapara un 20% del agua dulce del globo terráqueo, así que la escasez no es la norma, pero cuando esa abundancia no es administrada ni distribuida como debe hacerse, entonces vienen los problemas.

A raíz justamente de los inconvenientes en materia de abastecimiento de agua que sufren algunas poblaciones marginales en Rio de Janeiro, la agencia de noticias AFP informó que entre los insólitos obstáculos para conseguir agua en una favela de Río (llamada “Recreio dos Bandeirantes”) figuran caimanes, a los que deben esquivar sus sufridos habitantes antes de acceder a una modesta canilla. La gente distrae con artimañas la atención de esos peligrosos animales para así poder retirar algo de agua a fin de satisfacer sus mínimas necesidades. Lo paradójico de la situación es que desde ese sórdido lugar se divisan las costosas e híper modernas construcciones que el Estado brasileño está preparando para albergar los Juegos Olímpicos del 2016. Los reptiles provienen de las lagunas y pantanos del parque ecológico "Chico Mendes" ubicado detrás de la favela; no se los puede eliminar por tratarse de un tipo especial de yacaré que se encuentra en peligro de extinción.

Mientras en otros lugares de Rio de Janeiro hay agua en cantidades normales y en casas lujosas abundan las piscinas, he aquí que sus zonas marginales están carenciadas del líquido elemento y para colmo, allí la gente se encuentra sujeta a incomodidades y hasta peligros mortales para obtener un poco de agua. Son las profundas contradicciones de un Brasil que sigue siendo “Belindia”, una mala fusión entre Bélgica e India y con tremendas desigualdades, las que al mismo tiempo reflejan además las inequidades de una América del Sur dónde aún tenemos mucho por recorrer para lograr un desarrollo social integral que favorezca a las grandes mayorías.

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Publicado en Fecha: 08 de febrero del 2015
Escrito por:
Agustín Saavedra Weise
Ex canciller, economista y politólogo

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