Las inspecciones vehiculares

Desde el mes anterior se inició en el Estado Plurinacional de Bolivia el proceso de “Inspección Vehicular”, un mecanismo básicamente instaurado -con el permiso del Gobierno Central- por la Policía Boliviana para recaudar fondos, ya que muchas inspecciones dejan bastante que desear. Sería bueno que las tales inspecciones, en lugar de ser en algunos casos una chacota, se hagan siempre de verdad para de esa manera poder evitar tanto accidente. Según estadísticas internacionales en Bolivia mueren más de mil personas al año y 40.000 quedan lesionadas o mutiladas como consecuencia de accidentes de tránsito, cifras que en proporción a nuestra población son dramáticas. Pero volvamos al tema de fondo, la inspección vehicular.

He podido constatar que la mentada inspección se realiza en algunos lugares bajo condiciones de gran precariedad en materia de medios e infraestructura. Ahora las citas se hacen en línea y vía Internet, pero he aquí que varios equipos policiales son anticuados o directamente no les son provistos. Por otro lado, considerando que sólo el 10% de la población boliviana tiene acceso directo a Internet, sería conveniente se brinde también una opción adicional menos moderna pero más práctica. Ello evitaría los inconvenientes que se tienen por falta de acceso a la red o por desconocimiento del manejo de programas especiales, como es el caso del diseñado por la verde olivo a este efecto.

En zonas tropicales los policías a cargo trabajan bajo intenso calor y condiciones poco propicias, muchas veces sin posibilidad de refrescarse con agua o beber alguna gaseosa. Lo he visto con mis propios ojos. Presumo que en valles y altiplano las situaciones de carencia deben ser similares, aunque en otro contexto.

Al margen de esas penurias propias de la perenne falta de medios de la Policía, se agrega el hecho real de que muchos vehículos no son debidamente inspeccionados, hay denuncias de malos manejos y en fin, otros elementos que cada tanto salen a la luz, aunque al suscrito en particular no le constan. Las veces que he tenido contacto con policías en el tema de la inspección vehicular el trato fue honesto, cordial y eficiente. Pero es un hecho que circulan cacharros que no deberían estar en calles o caminos y lucen una pomposa viñeta de “inspección”. Eso no está bien.

Para evitar todos estos líos, las consabidas carencias materailes y las sospechas de potenciales corruptelas o deficientes inspecciones, lo mejor sería contratar una red solvente de talleres mecánicos que brinde ese servicio en diversas zonas del país mediante convenios con la Policía, tal como se hace en otros lugares del mundo. Eso sería más eficiente, seguro y se garantizaría la calidad de las inspecciones. Queda la inquietud para el año que viene, por si alguien con autoridad o capacidad de decisión lee esta modesta nota.

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Publicado en Fecha: 06 de diciembre del 2015
Escrito por:
Agustín Saavedra Weise
Ex canciller, economista y politólogo

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