Caminar pensando en caminar

Cuentan del ex presidente estadounidense Gerald Ford -quien sustituyó a Richard Nixon tras su renuncia por el escándalo de Watergate- que por su torpeza no podía caminar, pensar y masticar chicle al mismo tiempo. Injustas como fueron esas expresiones frente a un Ford que cumplió con dignidad la difícil tarea en su momento encomendada, igual quedaron para la historia. Pero no todo es como se lee o como se lo imagina. Aunque por lo general uno piensa, medita o se entretiene escuchando música mientras camina, he llegado a la conclusión de que también cabe el pensar en el mismo hecho de caminar, a fin de evitarse sorpresas desagradables. Por nuestra propia seguridad, todos debemos ser un poco al estilo de la falsa leyenda de Gerald Ford. Veamos.

Hace un tiempo leí que la principal causa de muerte entre personas mayores de 55 años no era el cáncer ni ninguna otra dolencia. Simple y llanamente, la causa principal de decesos directos -o por complicaciones derivadas- eran las caídas. De inmediato vino a la memoria la imagen de mi abuela paterna, que hubiera vivido varios años más si no se hubiera resbalado en el baño y roto la cadera. De la misma forma recordé a un estimado tío quien, a raíz de otra caída, su salud se deterioró hasta fallecer.

Las caídas o resbalones provocan tragedias de diversa magnitud y casi siempre, eso sucede por que uno no piensa al caminar. A quien escribe esto, le ocurrió también algo. En la propia casa, por andar distraído, pisé donde no debía (un desnivel en el jardín), resbalé, caí y me rompí los dientes delanteros, amén de quedar con magullones en otras partes del cuerpo. Por suerte no hubo fracturas, pero los dientes originales del suscrito volaron al paraíso del ratón Pérez para no volver nunca jamás… Forzadamente deberán ser reemplazados ahora por pernos e implantes. Moraleja: un segundo de descuido ha motivado meses de rehabilitación oral. He aquí las consecuencias de no pensar en caminar, en el simple y elemental hecho de caminar.

Ni hablar de los accidentes que se producen a diario en el mundo por parte de gente que con irracional imprudencia camina o utiliza escaleras mientras habla por celular. No sólo al conducir un vehículo hay irresponsabilidad si se usa el celular, lo propio puede darse al caminar, con la diferencia que el que maneja puede matarse y matar a otros; el que camina hablando por el celular se lastimará solo al ser arrollado en alguna esquina, al tropezar o al caerse en un pozo. En fin, hay varias opciones para lastimarse si uno anda hablando por la calle y camina sin pensar. Lo importante: quédese quieto si usará el celular en vía pública.

El simple acto de caminar, tan acendrado en el ser humano y aparentemente sencillo, se transforma en algo peligroso si no se camina pensando en caminar. Por tanto, no pensemos mientras caminamos, más bien concentrémonos en caminar pensando. Así no nos romperemos ni dientes ni la crisma ni nada… Una vez en sitio seguro habrá margen para imaginar otras cosas, para hablar y hacer lo que se quiera. Una simple caminata -hasta en el propio hogar- puede llegar a ser de alto riesgo si uno no está concentrado en el acto de caminar. Se los aseguro por experiencia propia…

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Publicado en Fecha: 03 de mayo del 2015
Escrito por:
Agustín Saavedra Weise
Ex canciller, economista y politólogo

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