La racionalidad humana en duda

Es común reiterar que el ser humano es pensante y razonador; tiene una maravilla llamada cerebro que le sirve para tomar decisiones, planificar actividades e incluso para auto progresar mediante el aprendizaje y la propia inventiva de su mente. Esas capacidades superiores lo diferenciaron de otros animales y le permitieron lograr el dominio de la naturaleza.

Frente a esas realidades, vemos que en muchas ocasiones la gente no actúa racionalmente sino en función de sus emociones del momento, a veces con trágicas consecuencias. Por otro lado, la misma supuesta racionalidad humana entra en jaque ante actitudes desconcertantes, las que por lo demás no están circunscritas a niveles atrasados de civilización sino que se producen en múltiples lugares y latitudes. El caso más dramático de un accionar absolutamente irracional es el uso del celular mientras se conduce. Es más, hay verdaderos suicidas (o aspirantes a ser asesinos de terceros, depende de qué lado se mire la cosa) que envían mensajes de texto mientas manejan un vehículo. Y todo esto lo hacen en forma consciente, voluntaria, a sabiendas del peligro que entraña para ellos mismos y para otros. ¿Dónde queda la racionalidad? ¿Qué motiva semejante accionar? Algunos estudios sugieren que los flujos de un neurotransmisor llamado dopamina se incrementan con el sonido de la llegada de un mensaje al celular, lo que genera cierta excitación y la “necesidad” de responder a como dé lugar. Por eso ahora hay aplicaciones que neutralizan los mensajes si el celular se encuentra en un automóvil, con el fin de evitar esas irracionales urgencias. También se habló de una nueva tecnología que inutilizaría el uso de teléfonos móviles mientras el automotor esté en funcionamiento, pero que yo sepa, hasta el momento no se la ha introducido en la producción de nuevos vehículos.

La irresponsabilidad manifiesta de hablar por celular al conducir y peor, la de enviar mensajes de texto con celular y volante simultáneamente en la mano, se ha comprobado que es tan o más peligrosa que manejar en estado de ebriedad. La cantidad de accidentes o muertes que se producen es considerable y sigue en ascenso. Lo peor: la gente sabe lo que está haciendo, sabe las consecuencias. Sin embargo, sigue enviando textos y hablando mientras conduce. He aquí un acto verdaderamente irracional, un jaque mate al concepto mismo del humano como ser racional y pensante. Pero así andamos en este Siglo XXI…

Para preservar vidas, la autoridad competente –en cualquier parte del mundo, incluida obviamente Bolivia- está tomando cartas en el asunto y deberá extremar el rigor, tal como en el pasado sucedió con el uso obligatorio de los cinturones de seguridad, esto último también olímpicamente ignorado en nuestro país por falta de controles. Para concluir: ¿El ser humano es un animal racional? Hum… parece que si y parece que no, eso al menos nos señala la vida cotidiana de gran parte de la población mundial en los tiempos presentes…

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Publicado en Fecha: 30 de noviembre del 2014
Escrito por:
Agustín Saavedra Weise
Ex canciller, economista y politólogo

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