Hidrovías y desarrollo

Desde épocas remotas los sistemas fluviales y lacustres han sido valiosas herramientas de transporte. El milenario Nilo ha visto en su extenso recorrido guerras, comercio e invasiones, todo ello mediante barcos que surcaban sus aguas viniendo del Mar Mediterráneo o llegando hasta él. En Europa sobresalieron las vías navegables de los legendarios ríos Danubio y Rin. Hoy en día sus aguas son surcadas por barcos que llevan y traen gente o mercancías de diverso tipo. No podemos dejar de mencionar, entre otras otras corrientes acuáticas, a los ríos Dniéper, Volga, Vístula, Ródano, Támesis, Sena, etc. Asimismo vale citar al Mar Caspio, espacio cerrado pero de gran dimensión y con navegabilidad interna. Los grandes lagos de los Estados Unidos y del Canadá han cumplido también un importante papel en materia de comunicaciones y crecimiento económico. Asimismo, los ríos Mississippi y Missouri recorren extensos territorios de EE.UU. acarreando pasajeros y productos. En Asia también hay varias importantes vías acuáticas, que ya no citamos por falta de espacio.

En Sudamérica tenemos –entre otras menores- tres grandes cuencas hídricas: Orinoco, del Plata y la amazónica. Por el volumen de carguío sobresale la parte de la Cuenca del Plata conocida como Hidrovía Paraguay-Paraná. Este sector arrastra enormes cantidades de material agropecuario proveniente de las zonas productivas del Litoral argentino, pero también es básico el transporte por esa ruta acuática para todo lo que llega o sale del Paraguay, de los estados brasileños periféricos y del oriente de Bolivia.

Según informaciones del vecino país, Brasil tiene doce regiones hidrográficas y 41.635 kilómetros de vías acuáticas, pero sólo 20.956 km (50,3%) son económicamente navegables. Seis corredores fluviales se aprovechan para el transporte de carga. El principal es el Solimões-Amazonas, con 16.797 kilómetros y que corresponde al 80% de todo el complejo fluvial. Los otros son: Paraná-Tietê (1.495 km), Tocantins (982 km), Paraguay (592 km), San Francisco (576 km) y del Sur (514 km).

Las hidrovías sudamericanas tienen un potencial de utilización enorme, ya que su uso actual aún es deficiente, no se ha aprovechado al máximo lo que podríamos llamar “capacidad instalada”. Al final, las hidrovías -esas verdaderas autopistas fluviales- están ahí desde épocas remotas como creación de la naturaleza. Es hora de que el hombre las aproveche en plenitud con un sentido de equilibrio entre respeto al medio ambiente y perentorias necesidades de desarrollo.

En lo que hace a Bolivia, usamos la hidrovía Paraguay-Paraná pero tampoco se la aprovecha plenamente. Faltan obras, infraestructura y el hacer de Puerto Busch una realidad. El sistema del río Desaguadero más los lagos Titicaca y Poopó permiten la navegación y nos vinculan con el Perú. Por el lado de la Cuenca del Amazonas hay que trabajar para superar con tecnología el escollo de las cachuelas, Eso permitirá llegar hasta Manaos remontando el Madera y de allí salir al Océano Atlántico. Son tareas urgentes que quedan pendientes.

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Publicado en Fecha: 22 de junio del 2014
Escrito por:
Agustín Saavedra Weise
Ex canciller, economista y politólogo

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