Problemas en el Nilo

El Nilo está íntimamente ligado con los orígenes de Egipto. Es más, el propio nombre de esa corriente fluvial trae automáticamente consigo el recuerdo de la gran civilización que floreció allí y que dominó parte del Mar Mediterráneo desde el delta en el que desemboca la mítica hidrovía. Al margen de su histórico vínculo con Egipto –vigente plenamente hasta hoy- debe recordarse que el Nilo es un río internacional. A lo largo de 6.853 kilómetros de extensión (corre de sur a norte) las aguas del Nilo son compartidas por 10 países africanos más: Tanzania, Uganda, Ruanda, Burundi, Congo, Kenia, Etiopía, Eritrea, Sudán y Sudán del Sur. El curso superior del Nilo propiamente dicho se forma luego de la confluencia de los ríos Nilo Blanco y Nilo Azul en Jartum.

A todo esto, sobre territorio etíope y a lo largo del Nilo Azul surgió desde hace tiempo una disputa aún no resuelta. Se trata del rechazo egipcio al proyecto de represa llamado “Renacimiento” o “Milenio” que impulsa Etiopía. La central hidroeléctrica -proyecto iniciado en 2011, que podría estar concluida en 1917 y será una de las represas más grandes del África- se ha convertido en un problema geopolítico regional que cada tanto tensa las relaciones entre El Cairo y Addis Abeba.

A poco de haberse iniciado este 2014, las últimas conversaciones sobre el tema nuevamente fracasaron y los desacuerdos continúan. Los egipcios consideran que el dique disminuirá notablemente el flujo de aguas hacia su país, algo que es vital para Egipto, cuya agricultura y principales ciudades se encuentran mayoritariamente sobre las dos bandas del río. Por su parte, Etiopía considera que la represa más bien ayudará a regular el flujo del Nilo y evitará inundaciones. Como en la cuenca no existe un acuerdo global sobre la utilización de aguas de curso sucesivo, el tema seguirá latente y será objeto de pugnas. Por otra parte, el hecho concreto es que la represa sigue construyéndose y se acerca el momento de su inauguración. Egipto es el país más poderoso del área, su oposición no puede desdeñarse. La situación es complicada pero cabe la posibilidad de que surjan acuerdos constructivos.

Hasta el presente y al inicio del nuevo año, lo único que puede decirse es que la tensión continúa. El Nilo seguirá dando que hablar en los próximos meses. Un tema más para un África endémicamente turbulento, en particular para una región donde el problema de Darfur en el Sudán y la situación de conflicto civil en el flamante estado de Sudán del Sur reflejan en conjunto complicados mosaicos geoeconómicos y geopolíticos de diversas tonalidades. Ello sin contar al propio Egipto, que todavía no se recupera de los efectos de su breve “primavera árabe” y ahora nuevamente está regido por un gobierno volátil de dudoso futuro pero que bien podría usar a su favor la emocional carta de la represa para mantener el tradicional predominio de los militares en el poder.

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Publicado en Fecha: 19 de enero del 2014
Escrito por:
Agustín Saavedra Weise
Ex canciller, economista y politólogo

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