China: aún inferior a EE.UU

Datos divulgados recientemente informan que la economía de China podría alcanzar e incluso sobrepasar a la economía de los Estados Unidos en el transcurso de 2014. Esto es así en términos de Producto Bruto Interno (PIB), ya que a nivel de ingreso per cápita y de otros indicadores del desarrollo, China sigue siendo un país muy vulnerable que pese a su enorme tamaño económico, territorial y poblacional, todavía forma parte de lo que se sigue denominando “Tercer Mundo”, aunque ahora es más elegante hablar de “naciones emergentes”.

En 1806 Napoleón Bonaparte dijo: “Cuando China despierte el mundo temblará”. Una vez que el dragón del oriente inició su fuerte crecimiento -desde la década de los 80 del siglo pasado a la fecha- la gente comenzó a tomar con mucha seriedad el auge chino, traducido éste en fuertes inversiones externas, acelerados procesos industriales, ingentes compras de materias primas, inundación de mercados externos con sus mercaderías “truchas” o copiadas vendidas por debajo del precio de las originales, etc.

La única potencia actual que puede llegar a competir globalmente con Estados Unidos es sin duda China. Rusia se encuentra disminuida, la Unión Europea arrastra sus dudas, deudas y crisis, sumando a ello su casi hipócrita actitud presente de no arriesgar nada. La Europa de otrora, pionera y con visión estratégica, ya pasó a la historia.

Si el PIB de China finalmente logra superar al trillonario PIB estadounidense, ello en sí será un gran logro. Representará la culminación del proceso que el régimen de Beijing impulsó con firmeza durante estos últimos 30 años. Pero ese mismo excepcional crecimiento esconde vulnerabilidades y falencias. En muchos aspectos China aún se encuentra ostentando niveles preocupantes de pobreza, oscurecidos éstos por las radiantes luces que emanan de Shangai y de otros centros urbanos e industriales. Su población campesina también tiene muchas necesidades insatisfechas y en fin, en varios aspectos, China resulta ser un país atrasado pero con ostentosos espacios reducidos de alto poder adquisitivo.

El modelo chino –autoritarismo político con partido comunista único y amplia flexibilidad en materia de economía de mercado- hasta el momento ha probado su éxito pero difícilmente será un modelo de exportación; es un fenómeno chino y creo que seguirá siéndolo así.

Con todo y pese a todo, el avance de China es innegable, su enorme peso específico repercute en todo el mundo. Hay una intensa corriente comercial que ahora gravita hacia el Pacífico y en esto China (sumada al Japón, Corea del Sur, Singapur y otros pequeños dragones asiáticos) tiene mucho que ver. La era del atlántico aún no está terminada, pero es un hecho que hace rato ha comenzado con fuerza el ciclo del Pacífico.

China sigue inferior a EE.UU. y así será por varias décadas más, pero por su enorme territorio, sus 1.300 millones de habitantes y con su economía en permanente crecimiento, China es ahora una fuerza universal. El mundo puede comenzar a temblar.

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Publicado en Fecha: 11 de mayo del 2014
Escrito por:
Agustín Saavedra Weise
Ex canciller, economista y politólogo

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