Los hijos de Kievan Rus

Es tan volátil la situación ucraniana que nadie sabe con certeza lo qué sucederá en los próximos días o hasta el momento en que esta nota se publique. Por tanto, me abstengo de comentarios acerca de lo que viene ocurriendo en ese importante estado bisagra que sirve de puente hacia Europa por el lado occidental y por el este penetra en la vastedad del hinterland ruso. Ojalá sí se logren entendimientos en una zona tradicionalmente plagada de conflictos económicos y geopolíticos.

El plurinacional espacio post soviético nos continuará dando sobresaltos. Cuando cae un imperio -y ciertamente la Unión Soviética lo era- sus estertores continúan por mucho tiempo. El caso ucraniano del momento no es la excepción sino la regla. Recuérdese –sin ir más lejos- el caso de Georgia hace poco años. En fin, lo importante es recordar el origen común de pueblos que ahora parecen ser antagónicos pero que en realidad son hermanos.

En el lejano pasado un grupo de navegantes vikingos -los varegos- cruzaron el báltico y se adentraron en el continente asentándose en lo que hoy es la capital de Ucrania, Kiev, llamada en ese entonces Kievan Rus por los típicos remos (“rus”) que los varegos usaban en sus embarcaciones. Al conquistar y colonizar la región, esos míticos marinos forjaron el origen común de Rusia, Bielorrusia y Ucrania. Los tres pueblos unánimemente reconocen a Kievan Rus como su cuna ancestral.

Desde Kiev los “rus” se expandieron hacia el entonces llamado ducado de Moscowa (Moscú). El año 1215 fueron invadidos por las hordas tártaras, permanecieron bajo dominio mongol por casi 300 años. Luego vino la epopeya del cosaco Yermak, quien conquistó con sus jinetes toda Siberia y la puso a los pies del Zar, dándole así a la dinastía Romanov una larga vida y varias generaciones de poder. Más adelante, Pedro El Grande rompe el encierro geográfico de Rusia abriendo las costas del Mar Báltico al expulsar a suecos y lituanos. Fundó allí San Petersburgo, capital imperial llamada luego Leningrado en épocas del comunismo. Desde 1991 retomó su nombre original.

La trayectoria de Ucrania ha sido la de un país al filo de la navaja. Salvo breves períodos de independencia estuvo casi siempre en manos rusas, aunque por un breve lapso formó parte del imperio austro-húngaro. Tironeados por su pasado y con ganas de ser más europeos que eurásicos, los actuales habitantes de Kiev se inclinan hacia occidente, lo que no sucede en Crimea y en Donetsk -la principal ciudad industrial- donde la influencia rusa es abrumadora. El entonces dictador de la URSS, el georgiano José Stalin, generó el "Holodomor" (muerte por inanición) terrible genocidio producido en Ucrania (1932-33) al eliminarse los granjeros independientes ("kulaks"). Por su maníaco afán de colectivizar tierras el tirano generó masivas hambrunas al perderse las cosechas. Murieron millones de personas.

La parte restante del trío, Bielorrusia, mantiene actualmente cierto aislamiento en el marco de un autoritarismo político. En conclusión: los hijos de Kievan Rus siguieron caminos distintos pero he aquí que sus destinos, intereses y potencialidades, están inextricablemente ligados.

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Publicado en Fecha: 09 de marzo del 2014
Escrito por:
Agustín Saavedra Weise
Ex canciller, economista y politólogo

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