Los más competitivos de 2014

El prestigioso International Institute for Management Development (IMD) con sede en Lausanne (Suiza) acaba de divulgar el índice de competitividad 2014. Los siete primeros lugares son ocupados por Estados Unidos, Suiza, Singapur, Hong Kong, Suecia, Alemania y Canadá. El “ranking” comprende a 60 países. Los siete últimos son Brasil, Eslovenia, Bulgaria Grecia, Argentina, Croacia y Venezuela.

Bolivia no figura en esta escala del IMD y en otras su posición tampoco es relevante. En la escala del Foro Económico Mundial preparada para América Latina, Bolivia ocupa el 14º lugar, con Ecuador por arriba y Guyana por abajo. El primer lugar lo ostenta Chile y el último corresponde una vez más a Venezuela.

Aunque en Bolivia se hicieron positivos avances en los últimos tiempos, aún falta bastante para tener altos niveles de competitividad. Los expertos señalan que el concepto de competitividad se puede aplicar tanto a una empresa como a un país y la definen como la capacidad de obtener rentabilidad en el mercado en relación a sus competidores. Por otro lado, según el economista Jeffrey Sachs, a nivel de estado la competitividad es la capacidad de lograr un desarrollo económico sostenido en el mediano plazo. Además, menciona que los países compiten por un capital internacionalmente móvil; cuantas más inversiones extranjeras directas cosecha un país, tantas menos podrá atraer otro. Es por eso que se ha determinado la competitividad de un país (su capacidad de crecimiento) basándose en tres criterios amplios: tecnología, instituciones públicas y estabilidad macroeconómica, resultando así un índice general de competitividad para el crecimiento.

La competitividad va mucho más allá de la mera capacidad de competir; implica la continuidad auto sostenida del crecimiento a fin de culminar en un cambio cualitativo. No solamente es cuestión de vender mejor o más barato; hace falta mucho más. En Bolivia es hora de replantearse algunos aspectos sobre el tema, mejorar la competitividad propia se impone. Confiemos en que la nueva ley de inversiones genere un ambiente institucional propicio al ingreso de capitales y para lograr mayor productividad en rubros en los que Bolivia podría competir exitosamente. Urge mejorar la infraestructura y el patrón tecnológico. Nuestro forzado enclaustramiento marítimo y la deficiente red vial del país representan puntos negativos en materia de competitividad que debemos esforzarnos en superar o por lo menos ser capaces de mitigar al máximo sus efectos contrarios. En un mundo globalizado, el que tenga más ventajas competitivas ganará la partida de turno. Hay que ponerse a trabajar en serio.

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Publicado en Fecha: 08 de junio del 2014
Escrito por:
Agustín Saavedra Weise
Ex canciller, economista y politólogo

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