¡¡Wi-Fi para la humanidad!!

La palabra “Wi-Fi” (pronunciada “waifai”) se ha popularizado mundialmente pero, como veremos luego, su uso sigue siendo restringido. Más allá de ser una marca registrada, el término se refiere a la conexión de dispositivos electrónicos de forma inalámbrica en determinado lugar. Esto generalmente se realiza en áreas particulares y para usos específicos de empresas, hospitales, hoteles e inclusive en negocios de diversa índole, cafeterías y hasta en los hogares. Varios dispositivos (computadoras, celulares, tabletas u otros) pueden conectarse a “x” red de wi-fi que se encuentre en las cercanías.

Con el fin de evitar usos desmedidos o por parte de extraños, la inmensa mayoría de los poseedores de redes locales de wi-fi instalan contraseñas. Sin embargo, frente a ese egoísmo veo con optimismo que avanza en el orbe el uso generalizado del wi-fi. Me he enterado que hay ciudades (Barcelona es una de ellas) que han declarado a su espacio urbano como “wi-fi libre”, con lo cual permiten que habitantes, turistas y público disfruten indiscriminadamente de ese beneficio en todos los lugares, incluyendo hasta playas de mar.

Frente a estos positivos avances en materia de conectividad democrática, persiste sí en otras partes el citado egoísmo limitante. Es más, acabo de volver de los Estados Unidos y les cuento que en el hotel en el que me alojaba -parte de una cadena mundialmente conocida- se anunciaba el wi-fi como “gratuito y permanente”. Es cierto que no había que pagar nada, pero su acceso era muy antipático, si uno se quedaba por breves minutos sin usar su artefacto nuevamente tenía que acceder a protocolos francamente irritantes por lo repetitivos. En un gran centro comercial aledaño pasaba exactamente lo mismo y por lo averiguado, parece que en todas partes de EE.UU. hay wi-fi pero casi siempre con limitaciones. Por ser la nación que ocupa la cúspide tecnológica del mundo, esto no dejó de asombrarme. Si tal cosa ocurre en el país del norte, imaginen lo que sucede en otras latitudes.

Yo estoy a favor de una wi-fi abierta, creo que la mayoría de los amigos lectores también. Los gobiernos del mundo –en sus niveles nacional, departamental y local- deberían impulsarla para que todos estemos conectados sin problemas, sin tener que repetir contraseñas o confirmar “aceptaciones”. En Bolivia creo que hay algunos sitios que practican esa liberalidad, pero hasta el momento no me he topado con ninguno, salvo la Clínica INCOR de Santa Cruz de la Sierra, entidad que permite el acceso automático del wi-fi a quien ingresa a sus instalaciones y sin necesidad de digitar ninguna contraseña. En otros lugares –incluidas las oficinas de las compañías que manejan los celulares- hay que tener contraseñas o directamente, si se las pide, no las facilitan mucho, tal como pude comprobar en una sucursal que está frente a la Plaza Blacutt de la capital oriental.

¡¡Wi-fi para la humanidad!! He aquí el nuevo grito de batalla de los cibernautas, al que desde ya me suscribo totalmente.

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Publicado en Fecha: 06 de julio del 2014
Escrito por:
Agustín Saavedra Weise
Ex canciller, economista y politólogo

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