100 años atrás: vientos de guerra

Pronto se recordará el centenario de la Gran Guerra, posteriormente conocida como Primera Guerra Mundial. Esa conflagración -inicialmente europea- se extendió por casi todo el orbe. Las hostilidades comenzaron el 28 de julio de 1914 y concluyeron el 11 de noviembre de 1918.

Al iniciarse el año 1914 ya soplaban vientos de guerra. Durante 1913 los conflictos en los Balcanes dejaron profundas heridas que afectaron al imperio austro-húngaro y sacudieron a toda Europa. Los franceses acumulaban su rencor por la derrota de 1870 frente al imperio alemán creado por Otto Von Bismarck. Los germanos a su vez querían ocupar lugares acordes con su creciente importancia, lo que creó enormes suspicacias entre los británicos, expandidos éstos por todo el orbe con el poder de su flota. El decadente imperio turco simpatizaba con Berlín y Viena. Polonia quería renacer y manejaba sus propias opciones. En el marco de ese confuso panorama global, los países europeos se iban agrupando a un lado u otro. Gran Bretaña limó sus asperezas con Francia y Rusia para formar la "Triple Alianza". Con el agregado de la gigantesca nación eslava se pensó moderar a las potencias centrales (Austria-Hungría y Alemania) ante la amenaza de dos frentes bélicos

Europa marchó hacia el conflicto. Se terminaba una era de paz global -conocida como el paradigma del balance de poder- iniciada en el Congreso de Viena (1815) tras la derrota de Napoleón. Paralelamente al ordenamiento político, el Siglo XIX y los albores del Siglo XX produjeron enormes avances tecno-científicos. También se estimuló el espíritu armamentista con el advenimiento de la aviación, nuevos sistemas de artillería, vehículos a combustión, la introducción de blindados, etc.

Era el tiempo del colonialismo y de los grandes imperios, pocos quedaron luego de la contienda. En 1914 las rivalidades y afinidades eran inevitables; se crearon condiciones objetivas para iniciar en cualquier momento el enfrentamiento. Mientras la tensión crecía en Europa, los Estados Unidos observaban expectantes desde su aislacionismo. Recién en 1917 los norteamericanos ingresaron al conflicto.

Desde fines de enero de 1914 se olía a lucha. Los motivos eran múltiples. Terminaba un ciclo de equilibrio de poderes, la inminente acción militar se hacía trágicamente inevitable. Alemania quería a toda costa ocupar el lugar que le negaba desde Londres la gran potencia marítima y los austriacos querían preservar su multinacional imperio. Así se llegó al fatídico atentado del 28 de junio de 1914 en Sarajevo, que fue el evento detonador. Las potencias centrales estuvieron a punto de ganar rápidamente, pero las cosas resultaron diferentes, aunque eso ya es otra historia. En esta ocasión creí interesante recordar que hace 100 años los vientos de guerra estaban preparando el horrendo huracán bélico que se produjo pocos meses después.

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Publicado en Fecha: 02 de febrero del 2014
Escrito por:
Agustín Saavedra Weise
Ex canciller, economista y politólogo

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