El retorno del “pato volador”

En 1992 (Bolivia y el Mundo, Amigos del libro, 1995) divulgué un modelo japonés de desarrollo conocido como “pato volador” o “gansos voladores”. El economista nipón KanameAkamatsu (1897-1974) fue el creador del modelo, divulgado luego por su compatriota SaburoOkita (1914-1993). Por otro lado, el conocido investigador estadounidense Jeffrey Sachs lo denominó como uno de los más importantes aportes al pensamiento económico del desarrollo, junto con la teoría del gran impulso y el proceso de sustitución de importaciones o protección de la industria incipiente.

 Los tiempos presentes nos señalan que todavía es posible extraer resultados o experiencias sobre la base del modelo del pato volador. Casi nada acerca del mismo se comenta hoy en América Latina, pero sí se lo discute ampliamente en Asia y allí se ven en la práctica sus aplicaciones. Okita consideraba que siempre deben haber mecanismos estatales de planificación aunque la economía se maneje en el ámbito privado.

 Al respecto, expresó que los planificadores tienen que estar atentos para leer las señales del mercado y recalcó: “es necesario programar con las fuerzas del mercado y no en contra de ellas o en forma aislada”. Okita consideró que un eficaz planeamiento gubernamental puede coadyuvar decisivamente en las tareas del cambio cualitativo: pasar de una sociedad atrasada a una en crecimiento y marchando hacia el desarrollo integral.

 En lo que hace a privatizaciones de empresas públicas o estatizaciones, Okita aseguraba que ellas debían tener un ritmo racional. Pautas elementales de control estatal, competitividad y eficiencia, son tanto o más importantes que las formas de propiedad, sentenciaba en su época el economista japonés. Okita resumió así el modelo del "pato volador": "Como sucede con una bandada de patos, primero despega un país, a los que se le suman luego los otros, tanto horizontal como verticalmente.

 Los que despegan tarde también se benefician del acceso de los otros a la tecnología y pueden crecer rápidamente si se establece una relación dinámica entre ellos". Okita mencionó como típico ejemplo del modelo del pato volador a su propio país, el Japón, que aunque llegó tarde al capitalismo -como una especie de pato segundón de la bandada- hoy ejerce un rol relevante como puntal tecnológico e innovador entre las naciones altamente industrializadas. Es más, ahora en el lejano oriente –aún tomando en cuenta el auge chino y pese a las crisis en Tokio- Japón es sin duda el pato que primero se eleva, arrastrando consigo a la bandada de países asiáticos que se desarrollan cerca del líder volando en formación.

 Okita mencionaba además la relación entre medio ambiente y desarrollo. Consideraba imprescindible que las políticas económicas estén en consonancia con la preservación ecológica.

Lo relevante del pensamiento legado por Okita radica en tres conceptos:
a) la necesidad de planificar para el desarrollo en consonancia con el funcionamiento de los mercados;
b) cautela y orden en los procesos privatizadores y/o estatizadores;
c) el modelo del pato volador, que ejemplifica con meridiana claridad cuán importantes son la interdependencia y la integración mundial como requisitos para el despegue económico y para la participación activa en el comercio internacional de las naciones emergentes.

Estos conceptos son válidos en el tercer milenio. La bandada de patos voladores hace su eterno retorno.


Publicado en Fecha: 14 de abril del 2013
Escrito por:
Agustín Saavedra Weise

 

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