Niñez boliviana: nutrición y salud

En el ámbito vinculado con la salud y la nutrición de la niñez boliviana se juega el futuro de la Patria, aunque muchas veces la opinión pública está distraída con la masiva difusión de otros datos sin darle a este tema la resonancia que debería tener.

Si un porcentaje alto de la población infantil está desnutrida por falta de una buena alimentación, fácil es deducir que en los años que vendrán tendremos serias limitaciones en materia de capital humano. Sin embargo, de eso poco y nada se comenta. Bolivia sigue siendo un país pobre, con índices preocupantes en torno a la calidad de la alimentación de la niñez y con una aún elevada tasa de mortalidad infantil. Diversos especialistas han manifestado durante muchos años –con pruebas concretas- cuán fundamental es la nutrición infantil.

Es más, si un niño no recibe adecuada alimentación balanceada -con dosis sustanciales de proteínas y otros elementos vitamínicos durante los primeros tres años de su vida- ese ser quedará lamentablemente disminuido en sus capacidades mentales para el resto de su existencia, aunque a partir de los cuatro años de edad se lo someta a los más óptimos regímenes nutritivos. De ahí entonces que lo básico es garantizar la alimentación adecuada del recién nacido hasta sus primeros años de vida.
Si de ahí en adelante el proceso continúa, mucho mejor, pero ya con haber sido bien tratado en la cuna y en sus primeros tres años, ese niño tendrá mayores posibilidades que otros menos afortunados. En Bolivia el drama de la desnutrición infantil es recurrente. Pese a que hubo mejoras en los últimos años, no hay un cambio cualitativo de largo plazo, hasta ahora son sólo parches o paliativos.

Los indicadores internacionales señalan a Bolivia como el segundo país del hemisferio en mortalidad infantil debido a carencias en el sistema de salud aunadas negativamente con fallas alimentarias. La elevada mortalidad de Bolivia se caracteriza por una alta proporción de muertes de menores de cinco años. La desnutrición suma números a este drama.

Según datos públicos, la desnutrición se concentra en poblaciones rurales, hogares sin acceso a agua potable y/o saneamiento, o donde las mujeres tienen un bajo nivel de escolaridad. Generalmente se inicia ya durante la gestación, dando como producto a un recién nacido de bajo peso y con mayores probabilidades de morir que otros con peso adecuado; la desnutrición se agrava por escasa o nula lactancia materna, patologías infecciosas y falta de alimentación complementaria adecuada.

El 51% de los niños bolivianos presenta algún grado de anemia; este porcentaje se eleva al 89% entre niños de 10 a 11 meses. Una nutrición óptima en la niñez tendrá un impacto crucial sobre el potencial productivo del futuro adulto. En Bolivia, el total de niños con desnutrición crónica asciende al 27%. ¡Se está gestando una incapacidad manifiesta en casi un tercio de la futura población boliviana! Además, muchos niños bolivianos mueren al poco tiempo de nacer, otro trágico potencial perdido. ¡Todo esto sí que amerita un auténtico cambio profundo!


Publicado en Fecha: 27 de enero del 2013
Escrito por:
Agustín Saavedra Weise

 

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