Geopolítica y conocimiento geográfico

Uno de los fundamentos de la geopolítica obviamente es la geografía. Donde existen rivalidades o hay que tomar decisiones en torno a espacios geográficos surge la geopolítica como elemento dinámico. Si el tema trasciende lo nacional, entramos en el campo de la geopolítica global e integral, con estudios de la competencia entre estados, potencial complementariedad de éstos, su interacción y cooperación o posibles conflictos. Esas comparaciones generarán diversos tipos de modelos geopolíticos, según área, situación y posición a tratar o analizar.

Los aspectos geográficos son inmutables en el corto plazo y modificables a la larga, pero debemos siempre tener presente que en cada territorio organizado, en cada pedazo de espacio geográfico que tiene población, territorio y poder (en otras palabras en un estado) vive gente o aspira a vivir en alguna parte de su extensión soberana. Además existe todo un ecosistema ampliamente desarrollado, el que puede ir más allá de las fronteras naturales o jurídicas del estado.

Es por eso que resulta tan importante que al lado del estudio de la geografía natural propiamente dicha -el análisis de la superficie terrestre, de sus ondulaciones, variaciones, ríos, mares, etc.- se realice con precisión el estudio de la geografía humana, la geografía económica y el de la ahora denominada ecogeografía, nueva especialidad en boga. Al tratarse de “política”, en geopolítica tenemos por definición y en forma inexorable la configuración de un elemento tangible de poder.

Tiene que haber una capacidad de control acompañada de un mecanismo socializador idóneo que genere acciones de obediencia y con capacidad constante de castigar la desobediencia e imponer orden. Como expresé en una anterior nota, las ideas estratégicas han variado en función del énfasis que se le ha dado a alguna de las particularidades geográficas.

En este sentido, son clásicas las distinciones entre poder terrestre, aéreo y marítimo en la relación entre estrategia y geografía, sobre todo cuando ésta se realiza a nivel de “gran estrategia”. Una estrategia nacional emplea reunidos todos los poderes estatales para alcanzar los intereses y objetivos de “x” estado. En todos estos importantes enunciados subyace la geografía, ya sea en relación directa con la estrategia ("geoestrategia") o en términos de geopolítica: la vinculación entre el asentamiento geográfico y el poder político, el correlato entre decisiones políticas y medio ambiente. Contemporáneamente, se ha hecho necesario integrar estas dimensiones en un enfoque estratégico interrelacionado.
La situación actual impone amplia flexibilidad en los dominios aéreo, naval y terrestre.

Tenemos hoy los satélites, artefactos aéreos pero con conexión hacia servicios terrestres, como también misiles y aviones sin tripulantes que pueden ser lanzados por aire, mar y tierra. Agreguemos los submarinos nucleares, con capacidad devastadora de ataque desde el fondo del mar hacia la superficie y el aire.

He aquí otra combinación posible de los tres poderes tradicionales. Aún con el raudo avance tecnológico y con una imaginación estratégica cada vez más sofisticada, la geografía -el lugar físico que alberga a la humanidad- seguirá siendo el término básico de referencia para todo tipo de análisis geopolítico.


Publicado en Fecha: 19 de mayo del 2013
Escrito por:
Agustín Saavedra Weise

 

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