Chile o la parábola del mal vecino

En ocasiones anteriores comenté que los chilenos son muy hábiles y así lo han demostrado en múltiples oportunidades, pero cuando llega el caso de procurar una solución al injusto enclaustramiento marítimo boliviano, su clase dirigente sufre un ataque súbito de idiotismo y no demuestra ninguna imaginación, talento ni iniciativa.

 He aquí un caso atípico pero real, tangible. Asimismo, esa clase dirigente chilena de la hora presente sufre de amnesia. No recuerda las propuestas de Chile a Bolivia y se escuda en la intangibilidad de los tratados o en frases tales como “no tenemos nada pendiente”. Falso. Chile presentó o escuchó propuestas en torno al problema marítimo boliviano, siendo las de Charaña en 1975, el llamado “enfoque fresco” de 1987 y la Agenda de los 13 puntos, las más recordadas por ser recientes. Los Pactos de Mayo de 1895 iniciaron esa larga serie de ofrecimientos chilenos. Está documentado.

 Chile pretende aparecer ante el mundo como país “respetable” y “serio”. Es más, ahora aspira a ingresar en la órbita de los desarrollados. No le gusta sí a Chile tener a Bolivia como un moscardón frecuente que le recuerda su pasado de geofagia y usurpaciones. El estado chileno actúa como aquel ladrón que debe su fortuna a un acto ilícito previo que con el tiempo fue camuflado o relegado al último rincón de la memoria. Y como todo el que tiene su mal habida fortuna originada en un antiguo delito, Chile se encoleriza cuando se le recuerda el origen espurio de su riqueza o queda mal parado por sus torpes acciones, originadas éstas en la mezquindad de mira de sus élites para darle una solución definitiva al conflicto con Bolivia.

 Que un país con 9.000 kilómetros de costa no pueda cederle un simple corredor a Bolivia suena cruel y es cruel. Salvo el colapso del ex imperio austro-húngaro en 1918 que dejó enclaustrada a la actual Austria, el caso boliviano es el único en el planeta de un país que nació con litoral propio y lo perdió en una guerra de conquista.

En muchos casos y habiendo proximidad al océano, la comunidad internacional ha propiciado arreglos para proveer salida al mar, tal el caso del Congo (ex Zaire), Bosnia-Herzegovina e Irak, como también el del antiguo corredor de Danzig cedido a Polonia tras la Primera Guerra Mundial.  Bolivia nació con mar y quiere recuperar su mar, es una demanda irrenunciable.

Si se pretende paz e integración en la América del Sur, esto debe ser resuelto. El ladrón del pasado puede redimirse con acciones que hoy le den grandeza, en lugar de seguir siendo el chico abusivo del vecindario. El mundo observa a Chile y lo que ve ya no le está gustando. La cerrazón chilena se torna cada vez más caduca en los tiempos que corren.


Publicado en Fecha: 31 de marzo del 2013
Escrito por:
Agustín Saavedra Weise

 

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