Chile: no hay tal “Caja de Pandora”

Sucesivos gobiernos chilenos han mostrado dureza con respecto a la reivindicación marítima boliviana. Conocemos sobradamente sus repetitivas expresiones tales como "no hay cuestiones pendientes con Bolivia, un tratado selló definitivamente la cuestión", agregando su “amplia” "predisposición para facilitar el libre tránsito", etc. Un enfoque juridicista llevado al extremo hace que La Moneda recurra siempre a los mismos argumentos, tal como los usa hoy el régimen de Sebastián Piñera. Ahora este mismo mandatario argumenta que “se abriría una Caja de Pandora” si otros países reclaman territorios perdidos, haciendo alusión al caso de México con Estados Unidos y a casos similares entre varios países del mundo.

 Nada más falaz que lo expresado. Para comenzar, una vez efectuados los cambios territoriales y consolidados éstos mediante tratados, la parte que se quedó con los territorios ganados no prometió a la parte perdedora nada, mientras que chile sí lo hizo con Bolivia y en muchas oportunidades. Las últimas reacciones demuestran que Chile es capaz de llegar al absurdo con tal de persistir en su terca actitud.

 Está visto que su política externa hacia Bolivia sigue dictada por resabios pretéritos. El tema marítimo boliviano ha sido considerado desde 1979 de "interés hemisférico" por la Organización de Estados Americanos. Asimismo, el propio Chile propuso en varias ocasiones bases para una salida al mar, las más concretas y formales durante las negociaciones producto del llamado "Abrazo de Charaña” de 1975. Chile, además, endosó una Resolución de la OEA de 1983 que convocaba al diálogo con Bolivia en Bogotá.

 Fueron numerosas las veces que Chile reconoció tener un problema pendiente de solución con Bolivia. Esconder la cabeza debajo de la arena o acudir a histrionismos no llevará a ninguna parte, salvo hacia el lado oscuro de Chile, algo que ya es percibido por algunos chilenos y por la comunidad internacional. Bolivia ha retomado con firmeza el reclamo de su salida soberana al mar mediante un reclamo presentado en La Haya y que está fundamentado en esas múltiples oportunidades en las que Chile ofreció vías de solución. Cegarse no conducirá a nada, es la hora de procurar entendimientos.

 Chilenos y bolivianos tenemos positivas tareas en común para integrarnos. Poco se podrá concretar sí mientras Santiago persista en su política retrógrada. Mente nueva para un problema viejo es lo que el vecino país precisa aquí y ahora de su –en otros casos muy lúcida- clase dirigente. Debe superarse pronto la única injusticia remanente en Sudamérica: el acceso soberano de Bolivia al mar.

 En conclusión y para el presidente Piñera, antiguo colaborador del dictador Pinochet, le recuerdo lo escrito hace muchos años por su ex mentor: “la aspiración de poseer una salida al mar es común a todos los estados que se encuentren privados de este contacto; la atracción es enorme. Es una fuerza geopolítica que se opera siempre que se le presente la ocasión y que ningún tratado logra extinguir”. (Del libro de Augusto Pinochet Ugarte, “Geopolítica”, Editorial Andrés Bello).


Publicado en Fecha:
5 de mayo del 2013
Escrito por:
Agustín Saavedra Weise

 

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