Se consolida la Alianza del Pacífico

En mayo de 2011 y en forma casi primicial, dado el poco espacio que medios locales le dispensaron a su creación (tuvo lugar a fines de abril de ese año) escribí una nota acerca de la Alianza del Pacífico (AP). Desde 2012, con el avance formal del acuerdo, surgieron varios comentarios alusivos. Ahora la AP se encuentra en su fase práctica; avanza rápidamente con el firme apoyo de los cuatro estados miembros: México, Colombia, Chile y Perú.

Como expresé en su momento, no se trata de “pactos neoliberales” o de “amenazas” a UNASUR. Se trata más bien de vínculos pragmáticos en función de las inequívocas verdades de la globalización. En la AP se trabaja sobre la base de resultados, no de ideologías. Esta es la única manera de progresar.

La AP es un gran proceso de integración, con un mercado interno de 220 millones de seres y un comercio internacional que orilla los 900 mil millones de dólares. La proyección hacia el Asia de la AP la ubica favorablemente cerca del nuevo centro geoeconómico que se construye alrededor de la ascendente China. En su momento sugerí que Bolivia debería seguir atentamente la evolución de la AP, de la que bien podría ser parte dados nuestros legítimos intereses históricos en el Pacífico y por tener una zona franca en Ilo. Recientemente el ex presidente Jaime Paz Zamora también se sumó a la idea, pidiendo adherencia a la Alianza del Pacifico. La realidad es la realidad. Si uno no se sube al carro del avance, nadie lo subirá y el rezago en el tiempo podría ser irreversible.

Durante la reciente cumbre de las economías del Pacífico que tuvo lugar en Bali (Indonesia) los mandatarios de los estados componentes de la AP anunciaron la suspensión completa de aranceles entre sus países y otra serie de importantes medidas. Entre ellas: un acuerdo comercial que incluye capítulos de acceso a mercados, reglas de origen, facilitación comercial, medidas sanitarias y fitosanitarias, compras públicas, servicios transfronterizos, telecomunicaciones, servicios marítimos, servicios aéreos, comercio electrónico, inversión y mecanismos de solución de controversias. Según los presidentes firmantes de la declaración conjunta, “este acuerdo constituye un andamiaje institucional y jurídico robusto que da certidumbre a las inversiones y al libre comercio. Se intenta crear un espacio donde la libre movilidad de bienes, servicios, personas y capitales prospere”.

Agregaron –entre otras aspectos de interés- que los miembros de la Alianza del Pacífico representan en conjunto la 8ª economía y la 7ª potencia exportadora mundial; contribuyen con el 36% del PIB de América Latina, el 50% del comercio de la región con el mundo y han recibido más de 70.000 millones de dólares en inversión extranjera directa en 2012, 41% de la inversión total en la región. Finalmente, los presidentes expresaron en Bali que “a través de la integración regional, los países de la Alianza buscamos generar mayores oportunidades de desarrollo para nuestros pueblos. Somos un mecanismo abierto e incluyente. Nuestra comprensión mutua y acuerdos integrales están enfocados a una integración profunda de carácter económico, comercial y de cooperación. Nuestra cercanía geográfica, cultura de pertenencias múltiples e idioma en común, entre otros factores, fomentarán el progreso”.

¿Y acá qué estamos esperando? Bolivianos ¡A las cosas! como nos hubiera dicho el filósofo español José Ortega y Gasset.

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Publicado en Fecha: 27 de octubre del 2013
Escrito por:
Agustín Saavedra Weise
Ex canciller, economista y politólogo

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