El país de las morosas tramitaciones

En diversos documentos de alcance mundial -preparados por organizaciones internacionales de reconocida solvencia- se cita a Bolivia como uno de los países mas complicados para iniciar una empresa o realizar trámites diversos. En las listas de “estados difíciles” figuramos en los primeros lugares en esa materia y entre los últimos en términos de eficiencia calidad de servicios, tiempo de tramitaciones, etc.. No en vano perdura ese triste apelativo de Bolivia como "país tranca", que ya se hizo famoso inclusive fuera de nuestras fronteras. Asimismo, es común hablar del “costo boliviano”, significando ello el alto precio –en tiempo y dinero- que implica culminar exitosamente acá algún tipo de gestión, sea iniciar un negocio o simplemente renovar un documento. Estos últimos -para colmo- son de corta duración, por lo general solamente cinco años. En casi todos los países del mundo pasaportes, licencias de conducir y cédulas de identidad se extienden como mínimo por diez años; aquí no, son cinco años a lo máximo y luego hay que pagar (¡y tramitar!) para gestionar uno nuevo. Como por otro lado la gente no protesta ni reclama por estos abusos, las autoridades burocráticas de turno -sea quien sea el que gobierne- siguen haciendo lo suyo, que no es otra cosa que atormentar al inocente ciudadano con una ordalía sin fin de procedimientos y/o exigencias.

Vale la pena contar que cuando traje a mis hijos de Suiza, Chile y Argentina, me fue mucho más sencillo realizar los cambios que cuando los trasladé en el interior de Bolivia, por asombroso que parezca. Si, créanme: es más complicado trasladar universitarios de La Paz a Santa Cruz de la Sierra que hacerlo desde el exterior. Así están las cosas.

Si de este rubro de papeleríos interminables pasamos a la constitución de empresas, inversiones directas y hasta a las simples donaciones, nos damos cuenta con absoluta claridad que acá todo es complicado. Está visto que regalarle algo al país también cuesta dolores de cabeza y genera trámites engorrosos. Para colmo, tengo entendido que ahora las donaciones deben pagar aranceles aduaneros. Ante esta situación, con toda certeza muchas donaciones útiles para el país o para el pueblo boliviano se están yendo a otras latitudes donde son mejor recibidas. Una verdadera lástima que esto suceda.

Mientras esa mentalidad cerrada que genera un interminable ciclo de piruetas burocráticas no cambie drásticamente, Bolivia seguirá siendo un país difícil donde pocos se atreverán a venir o a invertir. Debe provocarse la eutanasia del país tranca para transformar cualitativamente Bolivia mediante la creación de mejores condiciones administrativas que superen las morosas tramitaciones del presente. Hay que hacer de Bolivia un país facilitador en lugar del “estado pluricomplicador” que ahora es.

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Publicado en Fecha: 15 de diciembre del 2013
Escrito por:
Agustín Saavedra Weise

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