Cambio climático afectará seguridad alimentaria

La semana pasada se supo que un informe del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático -grupo laureado con el Premio Nobel de la paz- que recién será oficialmente divulgado en marzo de 2014, fue “filtrado” al público en sus partes esenciales. El reporte preliminar trae datos que poco eco han tenido aún en Bolivia, pero sí sentiremos sus consecuencias, tal como ocurrirá en el resto del mundo.

El filtrado informe predice para el planeta un futuro pobre, violento y plagado de enfermedades. Estas calamidades serán fruto directo –se asevera- del calentamiento climático. Con respecto a las ciudades -hoy albergan la mayor parte de la población mundial- se afirma que sufrirán un porcentaje importante de la nueva alarmante situación. Ello será así por la creciente vulnerabilidad de los centros urbanos en materia de falta de elementos básicos de saneamiento y por la creciente marginalidad.

El informe asegura que a lo largo de lo que queda del Siglo XXI el impacto de los cambios climáticos afectará los programas de reducción de la pobreza, la seguridad alimentaria global e inclusive creará nuevos focos de hambruna en algunas regiones. Agrega que la inequidad aumentará y se generarán tensiones sociales inclusive en países con ingresos altos.

Los riesgos “clave” se concentran en la falta de agua para irrigación, acompañada esta falencia –paradójicamente- de inundaciones y elevación de aguas marinas costeras. Se predice además que habrán fallas de infraestructura y varios ecosistemas entrarán en colapso. En definitiva, hay amenazas concretas sobre la salud, espacio de tierra cultivable, producción de alimentos y faltará abastecimiento hídrico.

El informe es casi apocalíptico. Me recordó el antiguo mensaje de Malthus sobre la falta de alimentos frente al crecimiento de la población y el preocupante reporte del Club de Roma del siglo pasado que algunos lectores seguramente recuerdan. Ambos fueron superados –cada uno en su momento- por una realidad concreta menos fatalista. Creo sinceramente que, en el caso que ahora nos ocupa, la humanidad también encontrará caminos adecuados para superar la crisis que se profetiza. Si se reducen las emisiones y se prosigue con el cambio de matriz energética para disminuir el uso de combustibles fósiles al utilizar mayor cantidad de energías limpias alternativas -haciendo en paralelo las tareas que la hora impone- el mundo podrá salir airoso de esta potencial catástrofe.

El informe seguirá dando que hablar. Lo que corresponde a nivel de líderes y de pueblos es tomar conciencia y trabajar para modificar la tendencia. Podemos vivir en un mundo mejor si así lo queremos y nos esforzamos. Lo inverso -el desastre- también es posible si no se hacen bien las cosas. Apostemos sí por lo primero. Sobre todo, tengamos por delante como objetivo principal el imperativo ético de que nadie en este mundo sufra de hambre o desnutrición; la seguridad alimentaria es fundamental. El Estado Boliviano precisa trabajar en ese vital campo con las empresas agropecuarias y ayudando a los pequeños agricultores. Asimismo lo debe hacer desde su propia órbita estatal en diversos ámbitos, tales como el cuidado del medio ambiente, salud pública, prevención, asistencia a la niñez y estímulos para producir mayor cantidad de alimentos.

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Publicado en Fecha: 10 de noviembre del 2013
Escrito por:
Agustín Saavedra Weise
Ex canciller, economista y politólogo

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