Hierbas burocráticas a erradicar

Un amigo me contó que al retornar cansado de un viaje al exterior, se apresuró entre los primeros en la cola de Migración a fin de poder irse pronto a su casa. Para su disgusto, los encargados de esa repartición brillaban por su ausencia. Una señora que estaba detrás de él comenzó a protestar exclamando: ¡Siempre hacen lo mismo, es el colmo la falta de respeto al viajero, ya me aconteció algo similar en ocasiones anteriores! Mientras la gente de SABSA calmaba los ánimos, unos minutos después al fin apareció -mitad molesto, mitad perdona vidas- el responsable de cumplir con las tramitaciones migratorias de rigor. No sé si han mejorado las cosas desde que escuché este relato. Sólo sé que hace un mes observé en Viru Viru con mis propios ojos la llegada de un vuelo proveniente de Madrid con más de 300 pasajeros y para semejante cantidad de gente únicamente se contó con tres funcionarios de migración. El caos no se hizo esperar…

¿No son nuestros impuestos quienes pagan los servicios públicos y merecen por tanto una contrapartida adecuada? En fin, he aquí una muestra más del desprecio de los mal llamados "servidores públicos" hacia el pueblo al cual se deben. Muchos casos parecidos (hasta peores) de atrasos o deficiencias se presentan en otras instalaciones estatales donde uno se ve sometido a la tiranía de empleados públicos que no cumplen atinadamente sus deberes. Es así como peregrinar por un pasaporte, una Cédula de Identidad y hasta intentar pagar un impuesto son gestiones que se transforman en verdaderas ordalías, sin contar mayores desventuras en materia de tramitaciones que castigan permanentemente al sufrido ciudadano boliviano, que está visto para estas cosas tiene más paciencia que Job. Ahora se encuentra en marcha la burla de la inspección vehicular anual, otra pérdida de tiempo y sacada obligatoria de dinero.

Federico el Grande (1712-1786), famoso Rey de Prusia, solía repetir: "soy el primer servidor del Estado". Cumplió fielmente con su expresión creando un eficiente servicio estatal y defendiendo a su patria en exitosas batallas que le dieron un sitio destacado en Europa. Aunque monarca absoluto, Federico fue uno de los hombres más lúcidos del llamado "despotismo ilustrado". Sentó las bases de la modernización prusiana mediante patrones de eficiencia y de respeto al soberano.

Han pasado más de dos siglos de esos sucesos pero en Bolivia las cosas siguen al revés: el pueblo es sirviente mientras los encargados de servirlo lo martirizan con su ineficiencia o desdén. Es hora de cambiar esto. La gente ha tomado conciencia de su poder masivo, tiende a ser cada vez menos paciente con la "burocracia insensible y satisfecha". Urge erradicar para siempre las malas hierbas burocráticas que nos hacen perder tiempo, plata y paciencia.

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Publicado en Fecha: 08 de diciembre del 2013
Escrito por:
Agustín Saavedra Weise

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