La basura como factor energético

Muchos lectores seguramente recuerdan a las populares películas “Volver al futuro” I, II y III, donde el inefable personaje del doctor Emmet Brown inventa una máquina del tiempo que implantó en su vistoso auto Delorean. Alrededor de la trama se generan varias entretenidas aventuras. Si vieron el film, recordarán que Emmet en la segunda parte de la serie -tras volver de una excursión al futuro- buscó afanosamente restos de basura para rellenar y hacer funcionar el generador llamado Mr. Fusion que alimentaba a su fantástica creación, el flux capacitor, permitiéndole desplazarse en el tiempo al dotarlo de una energía de 1.2 giga watts cuando el vehículo llegaba a las 78 millas por hora de velocidad. Según le comentó el “Doc” Brown a su asombrado discípulo Marty Mcfly, la basura suplantó al uso original del plutonio en el porvenir que él acababa de visitar. Pues bien, hoy en 2013 ya no estamos tan alejados de esa imaginativa ficción. Diversos informes señalan que en los Estados Unidos actualmente se acelera la generación energética a partir de desechos.

En California, Florida y varios estados de la Unión se realizan diversos experimentos y pruebas de sistemas de conversión de basura. Por ejemplo, una reacción química dentro de un gasificador especial calienta cualquier tipo de basura -se trate de restos frutales o de comida, jeringas usadas, viejos artefactos, etcétera- a temperaturas extremas sin combustión. El producto incluye hidrógeno y monóxido de carbono, que juntos son conocidos como syngas o gas sintético, y se lo puede quemar para generar electricidad o se lo puede convertir en etanol o combustible diésel. El FastOx preparado por la empresa “Sierra Energy” está siendo preparado ahora para enviarlo a su primer cliente: nada menos que el ejército de los Estados Unidos. Es lo que nos relata Paul Tullis en el prestigioso diario The New York Times.

La nota menciona que ya funcionan otras empresas que también transforman la basura en energía renovable más amigable y capaz de suprimir –por lo menos parcialmente- la dependencia del petróleo. Todavía subsisten problemas de costo para maximizar la generación de energía a partir de desechos, pero sucesivas innovaciones están allanando el camino. El etanol producido a partir de basura terminaría también con las preocupaciones acerca del incremento en el costo de los alimentos si se derivan soya y maíz hacia la producción de ese energético. Generar el combustible con desechos es algo a todas luces positivo desde el punto de vista ecológico y no reduciría la oferta alimentaria.

Hay mucho camino por recorrer para transformar en realidad el Mr. Fusion del “Doc” Emmet Brown, pero vemos que esa realidad -impensable hasta hace poco- ya se acerca a la fantasía cinematográfica. Cuando estos procesos sean plenamente rentables y estén perfeccionados, con seguridad el mundo dará un vuelco cualitativo. No será posible aún dejar de depender totalmente del petróleo, pero sí se podrá reciclar basura en forma positiva para transformarla en energía limpia y de paso se conservará el medio ambiente. No está nada mal. Hay que seguirle los pasos a este revolucionario emprendimiento.

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Publicado en Fecha: 08 de septiembre del 2013
Escrito por:
Agustín Saavedra Weise

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