AUGE MUNDIAL DE LA TERCERA EDAD

A Otto von Bismarck, Canciller (Primer Ministro) del imperio alemán, se le atribuye la creación de la primera red social de seguridad para la llamada “tercera edad”. Lo hizo en 1880, creando condiciones  sociales, cuidados médicos y retiro para los mayores de 60 años. En Estados Unidos primero se fijó el ingreso a la  tercera edad al cumplir 70 años, pero luego se uniformó la idea de tener a los 65 años como principio de la misma y edad para jubilarse, aunque ahora el límite se extenderá progresivamente hasta los 67 en 2027.

La frontera entre la edad intermedia y la tercera edad nunca fue del todo universalmente definida. Depende un poco de cada sociedad y de la forma en que se percibe el acceso a esta última etapa de la vida. En todo caso, es un hecho que la gente vive más hoy en día, por cuidarse mejor, disponer de mayores cuidados, remedios y vitaminas. La Organización Mundial de la Salud (OMS),  informó que la expectativa de vida creció: se extendió en casi veinte años a lo largo de medio siglo. Muchos sistemas sociales y sistemas de salud no están preparados para este surgimiento de la vejez activa y pasiva. Podrían entrar en crisis si no se preparan adecuadamente.

Los datos de la OMS se divulgaron con motivo de la celebración del Día mundial de la Salud del pasado 7 de abril, que este año fue dedicado a promover el envejecimiento saludable. La OMS señaló que el número de personas mayores de 60 años es dos veces superior al que había hace tres décadas. En el futuro, la tendencia crecerá más. Las cifras señalan que en 2050 una de cada cuatro personas tendrá más de 60 años. Es decir, el 22% de la población será del grupo de los adultos mayores. Hoy, a nivel mundial, el 11% son mayores de 60 años. El desafío es vivir más años, pero con calidad y ello aumentará la necesidad de prestar asistencia de forma prolongada.

Las personas mayores hoy en día pretenden seguir activas, muchas de ellas en el campo laboral, otras en labores manuales e intelectuales. La idea de “no hacer nada” aterra a muchos miembros del segmento de la tercera edad que aún se sienten con ánimos para seguir activos. El problema real, concreto, es que si más gente vive  y trabaja más años, los sistemas de salud no aguantarán y los ascensos promocionales en los mercados de trabajo serán más lentos. Esto creará algunas tensiones inevitables.  Además, urge que se adopten medidas de prevención para los ancianos hasta el final de sus vidas.

Bolivia no escapa a esta tendencia universal. Se calcula que pronto los mayores de edad  en nuestro país superarán a los menores de cinco años. Se abre una brecha estadística en lo que respecta a las personas mayores, la cual es positiva pero precisará también muchos ajustes  futuros en materia de seguros de salud y sistemas de jubilación. No en vano varios países están aumentando el límite de la edad para jubilarse, pero acá más bien a éste se lo ha reducido, lo cual traerá también presiones socio-económicas de diverso tipo. En tan delicado campo, la realidad debe imponerse frente a la demagogia.

Es un hecho que asistimos  hoy al reverdecer de los años otoñales. La gente se siente mejor y quiere seguir activa. En paralelo, debe cuidarse, alimentarse bien y sentirse protegida. Esto último no corre sólo por cuenta del individuo sino del Estado. Es por eso que conviene planificar  desde ahora la mejor atención posible para una tercera edad que se encuentra en auge y con muchas ganas de seguir viviendo, pero que también generará crecientes e inevitables problemas de salud. El desafío está lanzado. El auge de la tercera edad parece irreversible.


Publicado en fecha: 13 de abril de 2012
Escrito por: Agustín Saavedra Weise.

 

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