REFLEXIONES SOBRE EL ÉXITO

Hay muchos indicadores para medir el éxito de las personas. Uno de ellos es el grosor de la 1ibreta de cheques del exitoso. A más plata mayor el éxito, se suele repetir. Sin embargo, se ha comprobado que el éxito no consiste solamente en tener riquezas. Tampoco es necesariamente  exitoso el que adquirió fama y poder. Hay múltiples maneras de tener éxito sin gozar de fama,  de poder o de dinero.

Tom Morris, autor del 1ibro "True Success" (Verdadero éxito, Grosset/Putnam, EE.UU)  afirma que "el éxito es siempre algo que nos deja satisfechos, algo que saca el máximo provecho de nuestro potencial y que contribuye al bien de la sociedad". En otras palabras: hay éxito cuando se hacen las cosas correctamente y uno se siente moralmente satisfecho por ese logro. La Madre Teresa de Calcuta no disponía de fortuna personal pero sus grandes obras caritativas midieron la condición de su  notable éxito, ampliamente reconocido éste por la comunidad internacional que la honró con el Premio Nobel. De la misma manera podemos citar varios ejemplos de otras personalidades exitosas sin que necesariamente el factor monetario haya sido el prioritario.

He aquí que intrépidos expedicionarios, abnegados maestros,  valientes exploradores e investigadores, médicos sacrificados que atienden enfermos en lugares inhóspitos, escritores e intelectuales que gozan con su trabajo y contribuyen con su grano de arena al saber general de la sociedad, etcétera, todos ellos son también plenamente exitosos, más allá de que en algunos casos sus esfuerzos se vean recompensados en términos económicos o en otras ocasiones eso no suceda y les baste con la satisfacción personal del deber cumplido.

Desde ya, no podemos desdeñar la medida del indicador monetario. Si partimos de 1a premisa de la honestidad, esfuerzos, imaginación, creatividad y tenacidad para lograr objetivos y éstos tienen una recompensa financiera, en buena hora. La acumulación material  es una manera tangible de demostrar éxito, pero no la única. El éxito tiene inclusive cierto carácter subjetivo, uno puede sentirse exitoso al margen de la medida que al respecto tengan los otros miembros de la sociedad.

He aquí los siete puntos de  Tom Morris para el éxito: 1) Concepción de lo que se quiere. Esto significa tener una visión, un objetivo claro; 2) Confianza en la propia capacidad para llevar a cabo el objetivo propuesto. Sin  esa confianza jamás se superarán los obstáculos; 3) Concentración. Es preciso preparar, planificar y hacer, convertirse en actor de lo que se quiere lograr; 4) Coherencia  y paciencia. Es preciso no desmayar ante fracasos iniciales; 5) Participación de la energía emocional, auto generarse entusiasmo; 6) Un carácter de alta calidad. La integridad inspira confianza, hace que la gente sume su esfuerzo; 7) Capacidad para disfrutar el proceso mediante estímulos y amenidades.

Estos siete pasos son importantes, pero por encima de ello está la medida correcta de la contribución que cada uno de nosotros pueda hacer para la vida en común, para nosotros mismos y para quienes nos rodean. Repito: el éxito tiene dos medidas: la propia y la pública. La justa síntesis, resumida en un logro concreto, en un positivo aporte -por más modesto que sea pero que nos haga felices y signifique hacer el bien- eso es el éxito, más allá de venir acompañado de dólares o  que tan sólo nos resulte gratificante. Como bien expresa Morris: "Éxito, por ejemplo, también puede significar ayudar a otros para que  aprendan a leer. Estamos en este mundo para ocuparnos de la contribución que con buena voluntad queremos hacer y somos capaces de hacer".


Publicado en fecha: 15 de junio de 2012
Escrito por: Agustín Saavedra Weise.

 

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