Un notable guerrillero llamado George Washington

George Washington (1732-1799) fue el primer presidente de los Estados Unidos y jefe militar de las milicias revolucionarias de la nueva naci ón en lucha contra el ejército colonial británico. EE.UU. proclamó su independencia el 4 de julio de 1776, pero la victoria contra los ingleses recién se consolidó en 1783 luego de siete años de cruenta lucha.

Lo que pocos saben -y menos comentan- es que Washington fue pionero en un campo que luego se convirtió durante la guerra en el sudeste asiático del pasado Siglo XX en materia ignota (e ingrata) para los oficiales norteamericanos derrotados por las esquivas tácticas del legendario vietnamita VoNguyenGiap.

Me refiero específicamente al campo de la guerrilla, a esa combinación bélica de engaño, traición, sorpresa y emboscada, típica de fuerzas inferiores no convencionales frente a tropas formales más numerosas o mejor armadas. Más allá de valores éticos o de la “caballerosidad”, al final el objetivo supremo de todo enfrentamiento -sea ideológico, político, empresarial o castrense- es aniquilar al enemigo o doblegar su voluntad. De ahí que los historiadores militares siempre han puesto énfasis en el impacto real de la guerra irregular no convencional. Uno de ellos fue el británico LiddellHart (1895-1970), teórico también del uso de tanques como punta de lanza. Sus compatriotas no lo leyeron pero los generales alemanes sí lo hicieron, aplicando exitosamente sus ideas pioneras en la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) con el uso extensivo de blindados (Panzer), lo que al principio del conflicto les brindó una ventaja estratégica notable.

Otro famoso historiador militar, John Keegan (1934-2012), falleció hace pocos días. En su momento a Keegan se lo criticó en medios estadounidenses por algunos comentarios que realizó sobre la diferencia entre el modo de ser en combate de tropas de occidente con respecto a las del este y de las diferentes maneras de actuar entre ejércitos formales y grupos guerrilleros.

Los críticos de Keegan en EE.UU. se olvidaron de un gran guerrillero a quien le deben su independencia: George Washington. En efecto, emboscada, sorpresa, traición y engaño -usadas en conjunto o individualmente- fueron maniobras características del patricio norteamericano en la lucha contra Gran Bretaña. Y esto lo hizo Washington mucho antes que otros guerrilleros hoy mundialmente famosos, tales como Mao TseTung, Fidel Castro o el ya citado VoNguyenGiap, vencedor primero de los franceses en Dien Bien Phu (1954) y luego de los norteamericanos en Vietnam (1975).

Las célebres victorias del Gral. Washington (Saratoga y Yorktown entre otras) fueron ejecutadas sobre la base de algún elemento simple o combinado de sorpresa en sumatoria con atributos adicionales típicos de la maniobra guerrillera. Los especialistas que estudiaron sus batallas afirman que en choques frontales de tipo tradicional la milicia revolucionaria de Washington hubiera colapsado ante la aceitada maquinaria militar inglesa.

El padre de la unión americana lo sabía, por eso usó procedimientos heterodoxos que le dieron resonantes triunfos. Otro histórico mérito de Washington fue el subordinar el ejército al mando civil y hacer que eso se mantenga en EE.UU. como firme tradición, al revés de lo sucedido en América Latina, donde al crearse las nuevas repúblicas los militares se impusieron rápidamente sobre el débil poder formal de los civiles.


Publicado en fecha: 10 de agosto de 2012
Escrito por: Agustín Saavedra Weise

 

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