UN MODESTO HOMENAJE A

GÍSELLE BRUUN SCIARONI

Hace una semana falleció esa gran dama cruceña que en vida fue Gíselle Bruun Sciaroni. Me encontraba en La Paz cuando fui informado de la infausta noticia. Poco puedo agregar  en esta columna a los muy justificados panegíricos ya expresados en torno a esta luchadora mujer. Así, pues, lo que escribo –a fuer de ser repetitivo-  va con auténtico sentimiento por esta buena amiga, a la que tanto  mi familia como  el suscrito quisimos mucho, siendo ese sentimiento siempre gentilmente reciprocado por Gíselle.

La última vez que la vi en vida fue a principios de octubre de 2011 durante el homenaje que el Rector de la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno, Don Reymi Ferreira, le hizo al doctor Rómulo Herrera Justiniano, ex Rector de la UAGRM fallecido en el recordado accidente de aviación del “Juan del Valle” (1942). Gallarda como siempre, Gíselle estuvo presente en ese emotivo acto. Nunca faltaba a las celebraciones de personalidades cruceñas que en su momento contribuyeron al desarrollo del departamento. Ya estaba enferma, pero seguía vivaracha, activa y locuaz. Gíselle era “mucha dosis”, al decir popular de hoy.

Ya desde su temprana juventud Gíselle se perfiló como una persona singular. Gran luchadora en las épocas de las pugnas por conseguir el 11% de las regalías, fue también fundadora de la Unión Juvenil Cruceñista (única mujer) y  cofundadora del Comité Cívico Femenino junto con Alfi Albrecht. Sin mayores influencias externas –esos no eran tiempos de globalización- desde aquellos lejanos años Gíselle fue factor fundamental en la positiva reubicación del género femenino en los cuadros socio-políticos tanto de Santa Cruz como de Bolivia. Pionera del “poder feminista”, Gíselle con su arrolladora personalidad se impuso sobre muchos hombres e instó a las mujeres para que sigan su ejemplo.

Como Alcaldesa de Montero y Cónsul de Bolivia en el exterior, también mostró -cuando le dieron la chance de hacerlo- que las mujeres estaban igual o más predispuestas que el género masculino para diversas tareas de servicio público. He aquí un factor poco destacado, pero que a mi modo de ver es el más importante de la digna trayectoria de esta notable mujer. Ella supo demostrar la calidad de su género y la necesidad de que las mujeres tengan plena participación en todos los escenarios de la vida departamental y nacional o “plurinacional”, para usar la jerga oficialista de moda.

Gíselle intervino en la fundación de otras  importantes instituciones tales como la Mesa Redonda Panamericana, la Junta Nacional de Acción Social, el Comité de Combate al Cáncer, el Instituto para Ciegos, el Instituto de Enfermedades Mentales, la Legión Cruceña de Lucha Antituberculosa, el Comité de Damas de Protección al Niño, etc. Asimismo, fue una gran impulsora de la rehabilitación de la Granja de Espejos. En los últimos años eso la tuvo muy motivada y entusiasta, pese a que ya arrastraba varias dolencias.

Ahora Gíselle descansa en paz, pero no se ha ido. Lo que ella hizo y su espíritu, estarán siempre entre nosotros, entre los que tuvimos el privilegio de tratarla y de conocerla, como también estará en mucha gente anónima que directa o indirectamente se benefició por conducto de sus buenas acciones. Para todos nosotros, pero especialmente para las mujeres de Santa Cruz, de Bolivia y del mundo,  Gíselle Bruun debe ser -será siempre- un ejemplo de coraje.


Publicado en fecha: 3 de febrero de 2012
Escrito por: Agustín Saavedra Weise.

 

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