Importancia social y económica del crédito

Como lo señaló tiempo atrás el gran economista austríaco Joseph Schumpeter (1883-1950), un elemento necesario para el funcionamiento de toda sociedad organizada es el crédito.

De la raíz latina “credo” (yo creo), el crédito representa una apuesta para un mejor futuro. Los empresarios y consumidores que hacen esa apuesta están dispuestos a llevar adelante proyectos que requieren inversiones más fuertes que el dinero que tienen hoy disponible (comprar una casa, armar un negocio, industria, comercio, etc.) y entonces adquieren un crédito, se endeudan en función de procurar mejores condiciones presentes o concretar algún emprendimiento productivo.Obviamente, hay que ganar dinero con el margen necesario para poder amortizar el crédito.

Si se trata de crédito de vivienda, el deudor tiene que asegurar ingresos para amortizar las cuotas mensuales durante los años que dure su crédito hipotecario. La teoría de Schumpeter tenía alrededor del emprendedor su centro esencial: el poder creativo y la capacidad de riesgo empresarial lo convertían en la fuerza básica del proceso de cambio. Es más, la permanente introducción de nuevas técnicas contribuía decisivamente al desarrollo económico. El propio impulso del crédito provoca adicionalmente un factor multiplicador, el que además colabora con lo que también Schumpeter denominó “destrucción creativa”, o sea, la incesante aparición de nuevas técnicas y el desecho de las viejas en aras de la innovación, que con su dinámica genera el desarrollo.

Este flujo, constante todo el tiempo, lo observamos en diversos procesos de destrucción creativa. Es más, modernos autores siguen considerando en este Siglo XXI la presencia de destrucción creativa como algo imprescindible para el cambio cualitativo. Lo fundamental en todo crédito: planearlo con inteligencia. El crédito tiene que ubicarse en torno a actividades creativas, productivas y /o de ahorro a largo plazo.

Endeudarse para viajar o para consumir puede ser positivo si hay ingresos de sobra y uno quiere pagarse ese gusto en cuotas, pero puede ser letal si se lo hace en forma imprudente. La decisión de endeudarse debe ser racional, basada en claros propósitos, no en caprichos o emociones. El crédito, bien usado, bien aplicado, es una palanca extraordinaria. Nos proporciona hoy el capital que precisamos para múltiples propósitos. Todo crédito tiene un interés, que es el precio del dinero, el precio que pagamos por tener ahora un capital que solamente podríamos acumularlo con el tiempo y quizá, una vez pasada la oportunidad.

El crédito mueve economías, genera inversiones, crea empleos. El crédito asegura posibilidades de capitalización, crecimiento y mayor producción. Al respecto de lo expresado, la Asociación de Bancos Privados de Bolivia (ASOBAN) ha preparado en Santa Cruz de la Sierra -principal mercado crediticio nacional- uno de sus eventos anuales más importantes: la IV Feria del Crédito, abierta este jueves 15 y proseguirá –con entrada gratuita- hasta el domingo 18 de noviembre en los Pabellones Brasil y USA de la FEXPO.

ASOBAN cumple así con su responsabilidad social al democratizar el crédito en moneda boliviana y al hacerlo accesible -sin discriminación alguna- para todos quienes generan emprendimientos. El Banco Central de Bolivia (BCB) y la Autoridad de Supervisión del Sistema Financiero (ASFI) coauspician la feria, que será luego replicada en La Paz y Cochabamba.

Esta IV Feria del Crédito prueba fehacientemente la firme voluntad de la banca privada boliviana para contribuir al desarrollo del país y al progreso de sus habitantes.


Publicado en fecha: 16 de noviembre de 2012
Escrito por: Agustín Saavedra Weise

 

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